Viernes, 10 de marzo de 2006
Tal vez ma?ana me arrepienta, siempre me arrepiento al d?a siguiente, pero vuelvo a arremeter contra mi vida un d?a despu?s; debe ser asumido el imparable vaiv?n, el vertiginoso balanceo. Eso dec?a, que quiz? ma?ana me arrepienta, pero sabiendo qu? ocurrir? el d?a despu?s al arrepentimiento de ma?ana, prefiero arrancarme el coraz?n y los pechos y los ojos (s?, esos ojos, bellos ojos) y luego las manos, esto ?ltimo a ciegas, con el ?ltimo empuje y su ?ltimo alarido. Ya estoy muerta, qu? vas a continuar, qu? quieres ver crecer. Necesito un lago, un horno, un cuenco de pastillas de oscuridad eterna, la torre m?s alta desde la que saltar hasta el cielo, el purgatorio o el infierno. No s? a d?nde ir?.


He atravesado toda la ciudad intentando reprimir el llanto, golpe?ndome el pecho para calmar las fren?ticas pulsaciones y respirando aparatosamente para ordenar este caos de respiraci?n, que parece qe me falta, pero que no se agota. Siempre as?, atenaza el miedo, se escapa y no me toma, no me mata, no me deja libre de una vez por todas. Al llegar a la altura de mi edificio he divisado el puente de la estaci?n, ahi, tan cerca que es dificil olvidar. ?l me dijo que me quer?a pero que no quer?a tenerme, retenerme. Yo acept? porque soy fiel a mis principios - tiempo despu?s he aborrecido la libertad. Unos meses m?s tarde me arm? de valor para preguntarle c?mo es que pod?a quererme, no querer tenerme, retenerme, pero s? tener a alguien a quien no quer?a. "Te estuve esperando, pero no sab?a si t? querr?as conmigo...". Llevo toda la noche acord?ndome de ello, ya hace 3 a?os de aquel cap?tulo. Mi historia se reescribe sobre los tachones de mis d?as de tregua, lo intuyo. No quiero retornos, no quiero repeticiones.

El viaje desde la facultad ha sido dificil, no he vuelto sonriendo con el rostro iluminado como Flor imaginaba, sino mordiendo anisosa un pa?uelo de papel, todo por no llorar, no m?s, por favor, no m?s.

He descubierto a otra autora, fue genial y muri? sin m?s p?blico que aquellos que s? sab?an de belleza, pasi?n y poes?a: muy pocos. Le?a devotamente a virginia woolf y creo que tambi?n ella quiso algun que otro d?a tener un lago cerca de su casa. Fumaba de pura soledad y maldec?a dulcemente los domingos. Era bella, era sensible, era culta, era risue?a, era querida, pero su yo estaba desnudo, desamparado, celoso de las camas de sue?o y amor compartido.

Me recuerda a lo que s? que ser? mi vida, hoy debo estar sola, no s? ma?ana. pero hoy porque ser? el siempre latente, la condici?n indispensable para que siga sobre la tierra. Mientras a mi alrededor me sigan llamando, me roce alg?n beso, no podr? despedirme, no ser? capaz de buscar mi lago, Ofelia.
Publicado por Bohemk @ 13:44  | Boh?mktika
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