Domingo, 05 de marzo de 2006
Anduve por el dorso de tu mano, confiada,
como quien anda en las colinas
seguro de que el viento existe,
de que la tierra es firme,
de la repetici?n eterna de las cosas.
Mas de repente tembl? el universo:
llevaste la mano a tus labios
y bostezando abriste la noche
como una gruta c?lida.

Llevabas diez mil siglos despertando
y el fuego ard?a impaciente en tu boca.



(De Hainuwele)
Publicado por Bohemk @ 10:40  | Almohadas de papel
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