Jueves, 03 de noviembre de 2005
Miraba a la ventana y so?aba con ser un astronauta pisando la luna y el cielo lo cruzaban galeones, delfines, cometas, fal?as.
Y en la pizarra el profesor dictaba los teoremas.
En su cabeza sonaba el canto de un gorri?n, p?jaros en la cabeza.

Sal?a siempre tarde castigado por no estar nunca donde debiera
y en casa le esperaban el tedio y la comida servida en la mesa.
De fondo el rumor de un televisor y madre suspirando.
"?D?nde andas hijo mio? Siempre en las nubes," y nadie escucha el telediario.

P?jaros en la cabeza y volar
a donde las ventanas siempre est?n abiertas,
donde el humo de tus pasos nos ense?a a vivir.
P?jaros en la cabeza y so?ar
que a?n contar? rel?mpagos contigo,
aunque el tiempo y la arena escondan el camino hasta ti.

El tiempo pas? y todos crecimos
-bueno, no todos, algunos segu?an
mirando por la ventana y sobrevolando
la moqueta azul de la oficina.
En el trabajo a?n se perd?a
en las selva de sus sue?os
y un grito le nombraba, le ara?aba
y romp?a el dulce sortilegio.

Madre a?n segu?a sirviendo la sopa,
"?Cu?ndo sentar?s la cabeza?
Un d?a la abriremos y bandadas de cotorras
escapar?n de ella".

?l sonre?a sin dejar
de mirar por la ventana,
so?ando mundos mejores,
lluvias que ca?an sobre parejas que se amaban,
claveles en los fusiles,
barcos que sueltan amarras,
luces de faros, besos de mujeres que nunca,
nunca le miraban.

P?jaros en la cabeza y volar
a donde las ventanas siempre est?n abiertas,
donde el humo de tus pasos nos ense?a a vivir.
P?jaros en la cabeza y so?ar
que a?n contar? rel?mpagos contigo,
aunque el tiempo y la arena escondan el camino hasta ti.

Una ma?ana de enero nuestro hombre
se subi? a lo alto de la Torre Espa?a
para ver si al morder el azul gris del cielo
los p?jaros callaban.
Mirando absorto la ciudad,
ni el rumor de su pecho escuchaba,
ni a madre, ni al televisor, ni a la oficina,
s?lo un lejano batir de alas.

Cuando nos quisimos dar cuenta
nuestro chico hab?a desaparecido.
Nadie en lo alto de la torre lo vio abandonar
la sombra gris del edificio.
Nadie lo vio caer al suelo,
nadie oy? sus carcajadas,
s?lo el sonido de cien p?jaros -o alguno m?s-
escapando de sus jaulas.

Nada se supo de este so?ador,
del canto de sus aves,
hasta que llegaron cartas, retazos de sus alas
en forma de postales.

P?jaros en la cabeza y volar
a donde las ventanas siempre est?n abiertas,
donde el humo de tus pasos nos ense?a a vivir.
P?jaros en la cabeza y so?ar
que a?n contar? rel?mpagos contigo,
aunque el tiempo y la arena escondan el camino hasta ti.

P?jaros en la cabeza y volar
a donde las ventanas siempre est?n abiertas,
donde el humo de tus pasos nos ense?a a vivir.


Ismael Serrano
Publicado por Bohemk @ 16:26  | Banda sonora de mi vida
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