Lunes, 25 de julio de 2005


Desde que era muy peque?a (muy peque?a para interesarme y valorar ciertos g?neros) sent? debilidad por la ?pera de Puccini y sobre todo por ?sta. El ?ltimo aria "Un bel d?, vedremo levarsi", popularizado por la voz de la Callas, es uno de los m?s bellos y conmovedores de la historia de la m?sica. Pero quiz?s la aflicci?n se acrecente una vez conocido el texto, porque es entonces cuando se entiende ( salvando el desconocimiento del italiano q se pueda tener) hasta qu? punto una voz puede reproducir e incluso sentir el desgarro de Madame Butterfly.
Era peque?a, pero ya me emocionaba especialmente la desdicha de la japonesita, la comprend?a, me trasmit?a la amargura de su garganta, el temblor de su pecho, se clavaban en m? los pedazos de mujer desencantada, me ahogaba en la sangre emanada de la mortal herida de katana. Unos a?os despu?s la sentir?a con mayor empat?a: "ll?madme a partir de ahora Madame butterfly". Diminuta e ilusa como ella, fui coleccionando tenientes que me abandonaban en la espera y regresaban al poco tiempo de la mano de otra esposa. Sin embargo, en mis finales nunca llegu? a morir del todo.
Me llega incluso a avergonzar, en serio, el encauzar cada obra que recojo hacia mi propia historia, tanta tem?tica egocentrista, pero es que resulta curiosa la relaci?n que une a cada pieza (aria, poema, libro, personaje...) entre s?, como hilos de la red que me conforma.

Y para quien no conozca la ?pera, aqu? dejo el resumen del libreto.



ACTO PRIMERO


Jard?n de una casita japonesa, totalmente cubierto de flores primaverales. El teniente de nav?o Pikerton, encontr?ndose de paso en Nagasaki en unas maniobras de la escuadra norteamericana, desea gozar de la compa??a de una hermosa hija del pa?s durante su permanencia en ?l, encargando al casamentero Goro de esta misi?n. ?ste llega hasta la villa que habita la ingenua y dulce Cho-Cho-Sau y le propone en matrimonio con el teniente americano, uni?n que ha de durar s?lo el tiempo que ?l viva all?, quedando despu?s la joven libre para buscarse otro marido, de acuerdo con la costumbre japonesa as? establecida. Cho-Cho-Sau, a quien su pretendiente bautiza con Madame Butterfly, acepta ese trato, pero es tanto el amor que le inspira el gentil marino, que desea atar m?s estrechamente los lazos que les unen y propone celebrar una ceremonia por la cual se libra de todas las leyes japonesas, y la une a su vez con el hombre que quiere, imposibilit?ndola m?s tarde de juntarse con ning?n otro. Sharpless, c?nsul de los Estados Unidos en Nagasaki, se da cuenta de la sinceridad de la muchacha al contraer este nuevo compromiso y aconseja a su amigo disuadirla de su ingenuo prop?sito. Mas Pikertnon se r?e de sus pueriles escr?pulos y la ceremonia se efect?a, renunciando su amante a las creencias y costumbres de su pueblo para adoptar las de su consorte. Al acabar de formular los juramentos del ritual, aparece el t?o de Butterfly, el cual la increpa y maldice por haber renegado de su antigua religi?n. Pikerton lo arroja al jard?n, divertido en el fondo por estos sucesos que le parecen muy pintorescos sin ver que en ellos se juega el coraz?n de una joven rom?ntica, y aleja tambi?n a los asistentes a la ceremonia. Despu?s, trata de consolar a su esposa de las desagradables palabras del irascible viejo. Pronto el encanto de la noche ejerce su maravilloso influjo sobre ellos y , despu?s de un tierno y apasionado d?o, entran en la casa amorosamente abrazados.

ACTO SEGUNDO


Interior de la casita de Butterfly. Han transcurrido tres a?os. La primavera ha vuelto, con sus flores y bonanzas, pero la triste japonesita est? sola con su sirvienta Suzuki, pues el teniente Pikerton hace ya tiempo que parti? para la lejana Am?rica. No obstante, ella le espera siempre, d?a tras d?a, sin desesperar, pues le prometi? regresar y tiene fe en su palabra. En tanto, reconviene a la criada porque duda del retorno del marido. Aparece el c?nsul Sharpless, tray?ndole una carta de Pikerton en la cual le suplica ponga en conocimiento de Butterfly su pr?xima llegada acompa?ado de su esposa norteamericana, inform?ndola bien de esto para prevenir un posible esc?ndalo. Pero el gozo de la joven al contemplar la escritura de su amado y saber su inmediata llegada es tan inmensa, que el c?nsul carece de valor para explicarle el resto del comunicado. Butterfly rechaza las proposiciones del casamentero Goro que le brinda la oportunidad de unirse con el rico Yamandori, noble japon?s que se ha prendado de su belleza. Cuando tratan de convencerla de que, ante la ley, todo el tiempo que ha estado separada de Pikerton equivale a un divorcio, ella exclama: "Esto ser? para una japonesa, mas no para una norteamericana como yo". Y para apoyar su razonamiento les muestra su tierno hijo, nacido de sus amores con el teniente y que tiene derecho de ostentar la nacionalidad del padre. El c?nsul abandona la casa tristemente, presintiendo una tragedia, al percibir los ca?onazos que anuncian la llegada del buque americano. Butterfly engalana el sal?n con flores para recibir dignamente al amado. Anochece lentamente, y mientras Suzuki se adormece en un rinc?n con el peque?o en brazos, la joven japonesa vela ansiosamente, contemplando a trav?s de la ventana c?mo las luces se encienden en la ciudad y las estrellas se iluminan sobre el negro manto del firmamento.

ACTO TERCERO

El mismo decorado del acto anterior. Butterfly permanece en la misma actitud que qued? al caer el tel?n; habiendo esperado in?tilmente toda la noche y sorprendida ahora por las primeras claridades del amanecer, Suzuki y el peque?o despiertan y la sirvienta presenta ?ste a su madre para que lo bese y persuade despu?s para que se retire a descansar un rato. El d?a avanza paulatinamente. Al fin, llegan a la casita el teniente Pikerton y el c?nsul Sharpless, acompa?ando a una bella dama ataviada a la moda europea. Esta no es otra que Kate, la esposa norteamericana de Pikerton. Ellos informan a Suzuki de la verdad y ?sta se horroriza cuando piensa en la desgarradora conmoci?n que la noticia producir? en su joven ama.
Pikerton, emocionado por las flores, los muebles y la visi?n de todo lo que le recuerda un feliz pasado, no puede resistir la punzante evocaci?n y se retira. En tanto, su esposa propone adoptar el hijo de su marido y Butterfly. Esta aparece al ser formulada la proposici?n y adivinando la terrible verdad, procura dominar la agitaci?n y la pena que la consumen, y con una dolorosa serenidad le dice a Kate que su marido tendr? el ni?o si viene a buscarlo personalmente dentro de media hora. La se?ora promete que as? lo repetir? a Pikerton y se va de la casa en compa??a del c?nsul. Al quedar sola la afligida Butterfly, se apresura a coger a su hijo, le venda los ojos y, poniendo en sus manitas una diminuta bandera norteamericana, lo sienta en el centro de la habitaci?n. Realizado esto, se retira ella detr?s de un biombo, se arrodilla para rezar una breve oraci?n a los dioses japoneses que con tan mala ventura abandon?, y empu?ando una vieja espada que hab?a pertenecido a su padre y que lleva en su acero grabada esta inscripci?n: "Morir con honor cuando no se puede vivir con ?l", se la hunde en el pecho, suicid?ndose. Cuando aparecen Pikerton y el c?nsul, que vienen a buscar al ni?o, la desdichada Butterfly ha expirado ya.

Publicado por Bohemk @ 18:20  | Banda sonora de mi vida
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Comentarios
Publicado por Invitado
Lunes, 08 de agosto de 2005 | 22:46
Es un bello drama, en la que se muestra la fidelidad de la mujer y en la que el hombre como siempre vive el presente y juega con los sentimientos y costumbres de una mujer que pertenece a una cultura ansestral.
La mujer siempre mostrar? m?s amor, en cuanto a lo espiritual en tanto que el hombre buscar? s?lo la compa??a y lo carnal.
Publicado por Invitado
Martes, 13 de mayo de 2008 | 22:29
No sab?a que era ''madame butterfly'', lo escuch? en un anuncio y quise saber de qu? se trataba. Vi una adaptaci?n audiovisual que resume muy bien el contenido, pero tu lo has explicado estupendamente. Gracias y enhorabuena!! Besitos Chica