miércoles, 18 de junio de 2008
I.BOHÉMK LABORA Y LABORA

Bohémk hubiera querido ser pluriempleada, poder desdoblarse en 20, tener unas cuantas vidas más, cualquier método para poder cumplir con sus sueños de pequeña: ser trabajadora de todo cuanto se le ocurría, porque a pesar de su caracter abstraído, remolón y perezoso, siempre tuvo en mente una profesión, algunas más viables que otras. Desde que Bohémk fue consciente de que en un futuro lejano debería ganarse la vida definiéndose como algo, decidió que quería ser... bióloga, como su tío, dedicarse a investigar, tomar muestras, enredar con escalpelos, plantas, animales, muestras de agua,etc, así que a la nena hubo que regalarle un bioscopio y algunos tubos de muestra, además de una brújula y libros de exploradora científica. No recuerdo durante cuanto tiempo persistió en mí el espíritu científico, pero sí que se intercaló con el recuerdo más anterior que tengo, el de pasarme todo el santo día con una grabadora en la mano para grabarme cantando en frecuentes improvisaciones. Sí, quise ser cantautora . Con aquella edad, tenía una facilidad excepcional para crear letras instantáneas con su respectiva melodía, hasta llegué a componer una canción y una coreografía con la que me iba a presentar junto a unas amigas al programa de Teresa Rabal, no el Veo Veo ( a ese sí que fue mi prima), uno mucho más antiguo cuyo nombre no recuerdo. Después de todos los ensayos, de presentarnos a nuestra clase actuando para ellos en la tarima del aula, el grupo acabó disolviéndose por desavenencias estúpidas, como ocurre con la mayoría de los grupos infantiles. Por aquella época me fascinaba también el mundo de la quiosquera
. Recuerdo que tenía una afición curiosa, coleccionar golosinas. Cada tarde me comparaba una chuchería diferente y la guardaba en una cestita de mimbre. Allí reunía una variedad inimagibable. Después de meses y meses de paciente recolección, una tarde, con el reestreno de una de mis series favoritas de entonces( creo que se trataba de una serie de aventuras australiana, protagonizada por unos niños que se construían una pequeña colonia para ellos) la emoción me desbordó de tal modo que acabé devorando todo cuanto había guardado en aquella cesta. Por suerte, no sufrí más que una tremenda saturación de azúcar. Pero me tuve que ir apartando del maravilloso mundo de las golosinas cuando a los 9 años sufrí un ataque de apendicitis, en aquél tiempo, 300 pesetas de golosinas daban mucho de sí...

Y hablando de series, también muchos veranos aspiré a ser vigilante de la playa.

Inventora
Retomando mis aspiraciones musicales, fui una pequeña transgresora >Directora de orquesta

Cantante

Fotógrafa
Diseñadora de moda
Decoradora


escritora


Actriz


Detective privado

Forense y vigilante de cementerio



Barrendera, mujer-cartero y jardinera




Artesana hippie



musicóloga





Periodista, editora y traductora



Nutricionista


farmacéutica

Bibliotecaria
Publicado por Bohemk @ 18:49  | Microkosmos
Comentarios (2)  | Enviar