Prefiero la sombra de tu cerezo helado.
Las estufas me deprimen demasiado, incluso para inviernos fríos como este.
El cerezo es más bello, me gustan sus flores, sus troncos añosos, su renacer... y cómo no su fruta madura: sus cerezas verdes y violetas como tus ojos.
Me declaro forofo del cerezo helado, aunque, claro, eso no importe demasiado para tu filón poético.
Chao y..
... abrigate bien; porque tu nueva estufa jamás podrá sustituir a tu viejo cerezo helado.