Sería fácil y las ganas no me faltan, pero no voy a tirar este plato de espaguettis contra la pared a la vez que pataleo de rabia porque estáis dejando que malgaste la vida,
porque escondistéis bajo llave mi concesión de sueños
y por eso partí con mi rebeldía espontánea
y ahora, mientras trabajo consumida, resignada y embutida en un cuerpo viejo y abúlico,
aguantándome las ganas de llorar, quedándome en una casa que no es mía, escondida bajo unas sábanas que tengo que compartir porque vosotros no queréis besar a vuestra bestia herida,
dolorida por la enfermedad temprana,
escupiendo trocitos de pulmón con esta preocupante tos que no se me cura
porque tengo que aguantarme, tengo que aguantarme, que aguantar
y no gritar y no llorar y olvidarme que os tengo, padres míos, viviendo
lejos de mí, cómodamente, ligeramente preocupados por mi suerte, pero no, no caeré en el reproche fácil y sólo os contesto que no puedo casi hablar,
que ya os llamaré algún día...