Querida Coquito, a mí ya poco me importa lo que hacías en aquella época
detrás de la puerta del baño para olvidar, para remendar, para sobrevivir a la par que morir. Poco me importa porque te miro a los ojos y me atacan esos enormes destellos de vida, con toda su serenidad y belleza.
Pero sí, ocúltate a partir de ahora para quienes no lo merezcan.