lunes, 24 de julio de 2006
Por favor, Prozac, déjame llorar un ratito, descorchar este tapón que acaba de formárseme, lanzarme a las cataratas para aliviarme del sudor de esta repentina angustia. Hay golpes en la vida tan fuertes... Y ya es tarde, por qué para mí no hay concesiones, por qué el perdón dejó de ser prosaico, diario, accesible. Qué castigo tan desmedido por ser así de descuidada. La culpa se propaga abrasando un interrregno que jamás debió ser desolado y la mala suerte se marca entonces de nuevo en la palma de mi mano. Pequeña inconsciente: jugaste a alcanzar la paz con heridas inmaduras y todavía abiertas.
Publicado por Bohemk @ 11:20  | Bohémktika
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios