Y ahora que hablas de constelaciones que brillan en distintos planos, a mí no me ha vuelto a ocurrir con aquella loca intensidad de mis apenas 19 años.
pd. Ains, deu meu, esta cucharada de recuerdo es culpa de un repentino e incomprensible aburrimiento de ver mis kleenex tan secos y esas mariposillas intestinales tan mustias, tan dormidas.