viernes, 09 de junio de 2006
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Espío un signo en sus labios,
pero bien sé que no hablará.
-¿Ya no me quieres? -Sí, te quiero.
-No, no me quieres. -Me siento cansado,

triste, consumido. Me siento acabado.
(La mirada, altiva, por la sala.)
-¿Es esto nuestra casa?
-La casa está en nosotros. -¡Bonitas palabras!

El amor es de carne y de sangre,
flor que con sangre propia se riega.
¿Crees que es amor
un rato de charla en la mesa?

¿Y después, como ellos -damas
y caballeros-, cada uno a su casa?
El amor es sino...

¿sagrario?

¡Qué palabra! Mejor decir: llaga,

cicatriz. ¿Bajo los ojos de camareros
y borrachos? (Y por dentro:
el amor es este arco tenso,
es decir: ruptura. Ruptura.)

-Amor significa unión, y nada ya
nos une, ni labios ni vida. (Oh, no
me des la malaventura, te rogué
al comienzo de nuestra intimidad,

en aquella hora cercana a la cumbre
y la pasión. Ya es humo -Memento:
eso es amor -deja que se queme el don
¡siempre en vano! en el fuego.)

Los labios -grieta en la concha- lívido:
sonrisa de intendente. -Primero,
una cama común.

¿Abismo,

quieres decir? Tamborileo

de dedos en la mesa. -¿No querrás
mover montañas? Amor
significa...
- Mío.

-Ya entiendo. ¿Conclusión?



***



El ritmo de los dedos en la mesa
se acelera. (Cadalso.)
-Vámonos. -Yo hubiera preferido:
muramos. Sería más sencillo: muramos.

Basta de banalidades: basta
de viajes, versos, hoteles, tranvías...
-El amor significa la vida.
-No, otro nombre le daban los antiguos.

-¿Entonces?

Aprieta el puño -un pezmuerto-
el pañuelo. -¿Nos vamos?
-¿Adónde? Elige: precipicio, bala, veneno...
La muerte -en claro.

-La vida. Como un cónsul romano
que evalúa -águilas ojos- lo que queda
de sus huestes.
-Rompamos, pues.




(De Poema del Fin)
Publicado por Bohemk @ 1:37  | Almohadas de papel
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