COMO una piedra blanca en el fondo de un pozo
un recuerdo mora en mí.
No puedo ni quiero luchar con él:
es agonía y alegría a la vez.
Quien me mire de cerca
pronto lo verá.
Quedará apenado y pensativo
como si escuchara una historia triste.
Sé que los dioses transformaban
a los hombres en cosas sin matar su conciencia.
Para que mis raras penas vivan siempre
te has transformado tú en recuerdo mío.
Slepniónovo, verano de 1916
(De El Canto y la ceniza, Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva. Antología poética.
Traducción y selección de Monika Zgustova y Olvido García Valdés)