Se me pasó decirte ese día de ebriedad, pescaíto mío, que no hay momento en que no se me antoje comerte con mis besos oceánicos, porque también oceánicamente te quiero.
Menuda torpeza y van tres,
lo peor de esta vez es que me he enamorado,
y resulta que el tipo es un pez,
concretando me ha dicho que es un cetáceo.
Ya ves, me sumerjo otra vez.
Y me visto con un bañador
y sazono con sal cada vaso de agua
y de estilos domino hasta el crol
y visito a diario sección congelados.
Ya ves, me sumerjo, otra vez...
Pauline en la Playa, Silabario