Me marché con la música a otra parte, eso fué todo. La playa, Lucía, otra vez, esta vez sin sexo, pero con jaleo y compañía. Luego la alegría de los timbales y la vida zíngara de esmeralda. No me quedaba tiempo para la poesía, la tecnología ni los preparativos mecanizados. Me he sumergido en los imprevistos, en lo espontáneo. Nada de estudios, ahora sí, sólo un poquito de repaso con lo que llevo arrastrando años, pero que no lastime.
un besazo linda mía, yo también te quiero.