MANZANAS ÁCIDAS
Si no te interesa lo real
sino vivir los mitos de la realidad,
si no deseas hacer más milagros
ni trocar lo sórdido en sublime,
acuérdate de Marguerite Duras:
sumergida en tabaco y en alcohol,
pequeña y frágil como un árbol
en la colina de los cuchillos,
que tuvo un hijo con su amante Dionys,
sedujo a un tipo de la Gestapo
para salvar la vida de Robert, su marido,
y sus últimos años los compartió con Yann,
un homosexual al que ignoró en su testamento.
No olvides que derrota viene de derrotero,
travesía, ilusión, viaje, náusea, mar.
No olvides tampoco esos versos que Kerouac
le dedicó a Edward Dahlberg:
"No utilices el teléfono
La gente jamás está dispuesta a responder.
Utiliza la poesía."
Esas manzanas ácidas,
que tanto buscas en los supermercados,
recuerda que se recogen
en el tiempo de las preguntas...
Antes de madurar,
antes que el sol te emborrache de azúcar
y hunda cuchillos en tu corazón.
(De
Buenos días, colesterol)