domingo, 23 de abril de 2006
En la oscuridad solamente este teléfono
inerte, impotente, mudo.

Suyo es todo el dominio en mi país de sombras.
Suya toda la culpa de este desasosiego.


Las bombillas se fundieron hace días,
o meses, no recuerdo - no es eso lo que recuerdo-,
pero qué importa, si yo no quiero luz,
nada más que un sonido que viaja tan lento
que no parte, que no llega.


Descorro las cortinas y miro afuera,
el asco bombea mi náusea:

en la calle el día con su música,
la vida que no se detiene.
Publicado por Bohemk @ 19:52  | Bohémktika
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios