AMANECE en el tren. Un rumor de raíles desata
la cremallera de mi paisaje. El cielo abre sus
párpados, instante en que no sabes ni acabas de
partir o estás a punto de llegar. No sabes si
el mundo huye de ti o eres tú velocidad de fuga
entre sus fauces. Te abandonas al presagio de una
selva lejana, esperas el placer de la espesura.
(Dados y dudas)