viernes, noviembre 11, 2005
No puedo con los versos, no puedo con el primer mandamiento de mi dolorida memoria:
No recordarás ni desearás en vano.
Si volviera alguien para deshacer el desamparo, que quedase sólo como un vocablo perdido en diccionarios nunca abiertos. Si volviera alguien vestido de morada esperanza, tiñiendo el verde maldito de la
hierba. Si al escucharme llorando alcanzase a besarme la frente y curarme del miedo a sentir. Si algún día fuera un nombre desvestido de estupidez y delirio, si el límite justo, el cuerpo almohada, el tacto tranquilo, el leñador de mi bosque de terrores y sombras.
Si no esperara a nadie y llegase interrumpiendo mi bostezo.
Si alguna vez, al fín, yo con un sustantivo común. Él con un nombre propio.
Si me convenciese en esperar, a nadie, no esperar...