Iba ganando, al fin estaba ganando,
pero entonces comencé a jugar mal.
Propósito de incomprensible salvación,
retirada ante un temor extraño.
Siempre consciente,
siempre destructora,
siempre tentada por el abismo.
Siempre este volver con las manos vacías
adonde nadie querrá llegar.
Cecilia Sainte-Naïve, Impromptus