MATERNIDAD II
Mi cuerpo,
como tierra agradecida,
se va extendiendo.
Ya las planicies de mi vientre,
van cogiendo la forma
de una redonda colina palpitante,
mientras por dentro,
en quién sabe qué misterio
de agua, sangre y silencio
va creciendo como un puño que se abre
el hijo que sembraste
en el centro de mi fertilidad.
(De El ojo de la mujer)