WALTER BEJAMIN
"SIEMPRE seremos subjetivos porque somos sujetos.
Sólo los objetos pueden ser objetivos",
repetía con dolorosa lucidez aquel judío
mientras huía de los reflectores
y los cuchillos largos, de Berlín a Portbou,
buscando el verano, la playa solitaria
del ocaso.
Esa luz última del Mediterráneo
donde uno extendiendo los brazos
puede convocar a los mitos del cosmos,
y los dioses, desarmados por tu llanto,
acuden para darte a comer la flor de loto
y olvidar tu país, tu aflicción, tus recuerdos.
El corazón, en ese momento de dulce fulgor,
sabe que debe pararse para siempre.
Ángel Petisme, Buenos días, colesterol