sábado, 24 de diciembre de 2005
NOCTURNO

Apagaste las luces y encendiste la noche.
Cerraste las ventanas y abriste tu vestido.
Olía a flor mojada. Desde un país sin límites
me miraban tus ojos en la sombra infinita.

¿Y a qué olían tus ojos? ¿Qué perfume de oro
y de agua limpia y pura brotaba de tus párpados?
¿Qué invisible temblor de cristales de fuego
agitaba la seda lunar de tus pupilas?

Recamaste la almohada con hilos de azabache.
Tejiste sobre el sueño un velo de blancura.
Eras la rosa pálida tiñéndose de rojo,
la rosa del veneno que devuelve la vida.

La blusa, el abanico, una pluma violeta,
el broche con la perla y el diamante en el pecho.
Todo abierto y en paz, transparente y oscuro,
sin dolor, navegando rumbo a tus manos frías.



(La caja de plata)
Publicado por Bohemk @ 3:29  | Almohadas de papel
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Comentarios
Publicado por Agustin
domingo, 25 de diciembre de 2005 | 23:10
¿Qué luna gris de las nueve
te desangró la mejilla?
¿Qué alfiler de cactus breve
asesina tu cristal?

En fin, que cosas como ésas son las que quisiera yo escribirle a una chica, y no aquello de la tinta azul, tengo que seguir progresando.
Por cierto, no había leído nunca nada de Luis Alberto de Cuenca, pero éste me ha gustado mucho. De hecho, notarás que suelo comentar sólo cuando me gusta el poema.. Sonrisa
Publicado por Bohemk
lunes, 26 de diciembre de 2005 | 2:31
Y dale con lo mismo, parece que te arrepientes de haberlos escrito, pero que sepas que a mí gustaron tus versos azules. ya te llegará el golpe de genialidad, vas por buen camino.


Sí, claro que lo he notado y me alegra que hayas comentado tantos poemas de los que he recopilado. Supongo que todos tendemos a hablar de la belleza que nos ha golpeado. Ayer nos regalaron un libro de poemas de un profesor-escritor. Salvo algunos escasos versos con bien construidas metáforas, el resto del poemario no me atrajo en absoluto. Pero no supe decir los motivos, era el conjunto, me parecían poemas sin fuerza expresiva. Sería un buen ejercicio empezar a analizar por qué algo nos ha defraudado.



Tengo mucho de Luis Alberto de Cuenca, es uno de los poetas que sostienen mi mesita de noche. Ya te iré enseñando más; si no, hazte con su antología editada en Visor, merece la pena.