viernes, 30 de diciembre de 2005
Si tu verdad es girar en torno a un pubis
yo soy un pubis muerto de ternura
que danza por espejos uterinos
acero funeral para mi vientre.
Fui plenitud redonda di la vida
y nadie se encargó de festejarla.
Era frutal y frágil
como un árbol al llegar el verano
me caía de amor sobre la hierba
de madura sazón es que caía.
Me bastaba tan sólo con dos manos
que dijesen que sí y me recogiesen.
Ardía la ciudad
mis pies ardían
reventaban mis vasos.
Todo pronto para el más cruel milagro todo pronto.
¡Qué preñez desolada caminando!
Se enterneció algún rostro al contemplarme
y se perdió después
en la asfixiante calentura del asfalto.
Seguí sola las calles del delirio
mis dos piernas pesaban toneladas.
Se anunciaba un alambre entre la pelvis
un berbiquí imparable
y tuve miedo.
Aterrada y serena.
No podían detener la corriente mis dos manos
se agarraban al vientre
como a un fruto que no quiere soltarse.
En el lujo siniestro del "Velázquez hotel"
caí
como una mórbida manzana
en un Rembrandt atroz:
sobre mi vientre el cuenco de mis manos
- toda la luz-
el resto tenebrismo verdetierra
de un sádico pincel que me inventaba.



(De Ya soy para tu muerte)
Publicado por Bohemk @ 23:51  | Almohadas de papel
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Comentarios
Publicado por Invitado
sábado, 31 de diciembre de 2005 | 7:31
Desde luego Cecilia, hay pasos que una mujer dá en la más íntima de las soledades.

Un besito pa las penas
y otro por los amores.