Hay tantas cosas bellas que son granos de arena entre mis manos. Te veo dormir y lloro de puro miedo, no puede ser que me dejes ahora, cuando más te necesito. No puede ser que te necesite, cuando menos soy yo en ti, casi nadie.
No quiero pensar en mañana, en volver a buscar venas que beber en mis ataques de ansia de amor. No puede ser que necesite amor esta pequeña ridícula. Amor es cada uno de esos granos de arena que se cuelan entre las oquedades del imposible, entre dedos que se niegan a rendirse ante lo imaginado, tan perfecto, tan ajeno.
Te veo dormir y hay quien dice que a tu lado, el amor es más fuerte que la tristeza. Me echo a temblar, no sé dónde esconderme para que no me encuentre mi conciencia, que no atiende a la fuerza, sino a esos dos antónimos de vida.