Aquí, en este sortilegio, te siento cómo alma gemela.
Pareciera que viviéramos el momento y con cada paso, notáramos el otro guantazo en la mejilla, aquel que no suena, ni tampoco deja marca, pero que duele tanto o más, que el que suena.
La única diferencia es que lo que yo siento en aquellos momentos pasados ya, no eran en Gran vía, si no en la espaldas de la embajada alemana y en plena castellana.
Por lo demás, es exáctamente igual a lo que acabas de publicar en este post.
Curiosamente...demasiada ciudad y poco tiempo para encontrarte.....
(precioso aúnque me duela...casi leerlo...)
Un fuerte beso y su respectivo abrazo...
Irache.