de Ludovico Einaudi
Mañana de otoño. Como estar reclinada en una cama aspirando los últimos minutos de sueño debajo de las sábanas, en una habitación limpia, blanca, iluminada por un sol que se abre paso tímidamente a través de los cristales de un balcón. Me suena a desperezarse bajo un dosel de tules, a abrazazos de almohada, a ensoñaciones de primeros segundos del día, a ganas de amar durante toda la vida sobre un colchón.