Empieza mi queja: Necesito mi dosis de música relajante y no puedo escucharla porque me he cargado los altavoces, una caída fortuita después de haber sufrido un apagón por culpa de la humedad que penetró en la caldera, con lo que tampoco hay calefacción ni agua caliente. Recuperé la luz, pero mientras tanto no he tenido nada que hacer más que pensar. Como hoy no me tomé las pastillas
palia dolor del alma para comprobar si la insoportable erupción que sufro desde hace dos semanas se debe a una alergía a la cápsula o a qué coño, me sepulté debajo de las sábanas con la maldita piedrecita violeta encerrada en la mano y los lacrimales anegados en una inexplicable inundación. Los huevos del gusanito de la tristeza eclosionaron sin pudor.
Me acordé de los textos bocetos guardados en el portátil, tenía suficiente batería, pero no antivirus. Busqué un cd con algunos programas piratas, cómo iba a pagar 50 auros así como así... no sé, no sé qué narices ha pasado, el oso panda me ha jugado una mala pasada. Resultado: el portátil se ha estropeado con todo mi
kosmosbohèmk allí dentro

Más poemas que he perdido por no tener copias, y es q no es la primera vez que me pasa
Y por no mencionar que toda la gestión de la empresa de mi madre está ahi dentro, y claro, tampoco de lo suyo hay copias... se me va a caer el pelo!
Bien, recuperé la luz, encendí este pc, pero... el msn no funciona, precisamente cuando tengo más q nunca una necesidad imperiosa de ventilar por esas ventanitas virtuales mi desasosiego.
Y lo peor de todo, hoy la poesía me repudia, hoy, cuando mejor podría escribir lo que me pesa vivir alumbrada con una vela que pende de mi llama. Hoy, que todo lo abarca la tormenta, la oscuridad y los pequeños desastres, no los de una pantalla, sino los que no he contado.