Lo he encontrado!!!! por fin!!!! Bendita casualidad, está en París, en la misma universidad en la que hubiera estado yo este año si hubiera pedido la beca de no haber enfermado. Cómo puede ser???? por qué no me fui???
Sólo tenía su nombre, ningún otro rastro. He pasado tantas noches buscando en vano, harta de peinar y peinar páginas de México... Me fui al otro lado del Atlántico antes de tiempo. No, él no volvió, se quedó en Francia, subió desde Montpellier a Paris. Después de tanto, de dar por imposible un dato certero sobre él, le cambié la nacionalidad al sr. Google y ... voilà! así es cómo acabo de dar con él, mi debilidad con nombre de apuesto emperador romano
¿Y si voy a buscarlo? ¿y si él aún se pregunta en qué lugar del mundo me he perdido que no volverá a encontrarme?
Mis grandes amores siempre se extraviaron en el desencuentro, antes de que pudiera retenerlos con la mano de un deseo que parecía tan seguro y realizable...
Pero sucede que para mí no se escribió ningún cuento con final feliz, ni siquiera con un final simple, un final no más. En los más memorables casos, todo acabó justo al principio, dónde uno todavía no ha tenido tiempo de perder el equilibrio al atravesar la cuerda del desengaño, donde se te condena a recordar de por vida por no tener un rencor al que aferrarse para tratar de expulsarlo de la memoria.
Estoy pensando que quizá lo mejor sería no haber podido ponerle nombre geográfico a mi última esperanza, por qué lo he encontrado, para qué, sólo tengo el nombre de un recinto, no la posibilidad de decirle que lo he encontrado, que no he conseguido olvidarme de lo estúpida que fui con él, también con él, que sigo pensando qué hubiera pasado aquella noche en la que caí sobre la boca equivocada, que eran las nuestras las que estaban destinadas a encontrarse, que "debí haberlo encontrado diez años antes o diez años después, pero que llegó a tiempo". A tiempo de demostrarme que no, que no m está reservado ningún final feliz.
Ojalá no lo hubiera encontrado. Ahora me pasaré las horas que no le dedique al recuerdo de otras pérdidas a pensar por qué subió a París, quién le estaba esperando allí. No recordaba que nuestro muro tenía nombre de chica y vivía en París...
Seré boba
Pd. Artículo espontáneo, artículo formato diario, artículo testigo directo de cómo pasar del júbilo al llanto en cuestión de minutos.