Hola, querida niña de preciosos ojos zafiro.
¿Por qué será que entiendo, suscribo, siento y vivo profundamente en tus palabras, una tras otra?; ¿por qué será esta necesidad de saberte, de leerte, de tocarte en lo etéreo de este mundo virtual inexistente?; ¿por qué puedo llegar a echarte de menos y a dolerme tu silencio, cuando callas, cuando estás como ausente?
Mira, nenita, si yo tuviera esos ojos, no habría ningún Romeo adventicio que me quitara la vida, el sueño, o las ganas de vivir. Tú brillas con luz propia, no necesitas que nadie venga a decírtelo, porque se nota a todas luces, y nunca mejor dicho.
Me gustaría que algún día el planeta se distraiga en otras jodiendas y nos haga coincidir en el tiempo ya que en el espacio nos está vedado. Me gustará hablar contigo, estoy segura.
Mientras, un beso grandote...