miércoles, 26 de octubre de 2005

Hora una


Te he traído a mi recuerdo

Hora dos

para seguir pensándote a deshoras,

Hora tres


aunque no sé que haces aquí todavía

Hora cuatro

si tú allí, en la memoria que me enciendes,
me apagaste en el primer minuto.

Hora cinco

Seré boba, no verlo, eres mi tiempo perdido

Hora seis

y yo aquí, esperándote sin tregua.

Hora siete


No puede ser, aún me quedan dieciséis horas,

Hora ocho

ya sólo quince, para soñarte en insomnios de almohada,

Hora nueve


para idearte donde regresas amante y escapas verdugo,

Hora diez

donde te quiero y pasas como aguja por mi alma,

Hora Once


donde las horas y este alma pasan ya por ti

Hora doce

inútilmente



Cecilia, julio de 2003
Publicado por Bohemk @ 4:57  | Bohémktika
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Comentarios
Publicado por Invitado
miércoles, 26 de octubre de 2005 | 15:41
Te iba a mandar un poema mío que se parece algo a éste, pero es demasiado largo para comentario..
te lo mando a tu correo.

Agustín
Publicado por Bohemk
miércoles, 26 de octubre de 2005 | 18:00
Muchísimas gracias! me ha gustado mucho, es muy original, me recuerda a Henry Michaux, lo has leído?

Quería haberlo dejado en mi página, entre la sección de almohadas de papel, la de otros autores, por supuesto, pero no he podido copiarlo debido al adobe. me das permiso para que otro día lo reescriba?

Qué curiosa coincidencia, y encima las doce horas, exactas!
Publicado por Invitado
miércoles, 26 de octubre de 2005 | 22:47
Claro, permiso concedido...
Será todo un honor para mí, de hecho, que pongas un texto mío, codeándome con García Montero y otros...