Y por si la acidez y el dolor no habían sido suficientes por esta noche, me escribieron un agradecido mensaje de ánimos para que me presente al examen de mañana al que tampoco iré. Todo fabuloso, hasta la línea en la que me presuponen feliz por mi historia con
Judini. Con semejante abatimiento no he sido capaz de contestarle que gracias por sus buenos deseos, pero que Judini (mi Houdini) lleva ya tiempo desaparecido de mi vida.
Por cierto, es a Judini a quien enviaba mis
últimos mensajes embotellados y por quien apretaba
aquella piedra en mi mano.
Me marcho a la cama, antes me tomaré 3 almax, a ver si también mitiga esta acidez del alma (ole mis aliteraciones).