He vuelto tras el combate con el virus, aunque reconozco que durante tantos días retirada llegué a plantearme abandonar también este espacio. Me fui otra vez a mi guarida costera en el Atlántico, donde he pasado todo el verano practicamente incomunicada con el resto de personajes de mi vida. Regresé calmada, sin embargo después de un par de días aquí la ansiedad se me ha agarrado otra vez a la garganta. Reparecí ante el mundo, pero sigo sintiéndome fuera de lugar, allí donde vaya, todo el suelo que pise o el espacio que toque me recuerda que ya puedo pasarme el resto de mis días buscando mi sitio, que nunca lo tendré. Siempre fuera de lugar, en exilios creados especialmente por mí y para mí.
En fin, que estoy de vuelta, algo apática, cada vez más desengañada y escéptica con la magia cotidiana, que ya ni siquiera me quedan ganas de andar pensando en poemas y ejercicios de sensibilidad y creatividad,que no sé qué hacer, que no sé qué esperar, que... que nada ha cambiado y ya no creo que cambie.
Dejando esto a un lado, me ha emocionado encontrarme con varios mensajes tan reconfortantes, ver que había quien me estaba esperando y que el contador de visitas ha rebosado la cifra de 10500!. Siendo así, cómo marcharme, cómo abandonar la casita que construí para alejarme del silencio de las pesadumbres calladas. No,no me marcho, voy a quedarme a ver qué pasa...
Mil veces agradecida de que hayáis estado cuidando las estancias de este hogar
pd. joder, ya van 5 intentos de editar este mensaje, espero que no haya más virus acechando con sus dientes mis manos