jueves, 15 de septiembre de 2005
LA ESPERA



He pasado por tu casa tantas veces,
tantas veces me he parado en las esquinas
como un hortera imbécil que a su novia espera,
como un burgués grasoso que también espera
a una mujer cualquiera.

He apurado por cierto el cáliz hasta las heces
y he dado vueltas lleno de ideas peregrinas,
mira si seré ingenuo que hasta he pensado
¡si tú salieras!

La puerta de tu casa está vacía;
no acude nadie a su umbral inhóspito,
ni tus hermanas, ni una comadre ,ni un mocoso,
nadie, nadie... ¡si tú salieses!

Qué atroces ganas de hacer una cosa
fantástica y loca, como, por ejemplo,
ponerme a tocar una trompeta
a ver si sales.

O disfrazarme de cartero un día,
y con mi corazón hecho un acróbata
subir hasta tu miserable pieza
con una carta.

Y con mi postiza barba, y con mis gafas
decirte con mi voz más cavernosa:
Ésta es la carta, ¿sabés ,mocosa?
de aquel muchacho.

De aquel muchacho empleado en un escritorio,
que tiene veinte años y sólo a ti en el mundo,
y que acabará por estrellarse de cabeza
contra tu puerta, para que a su alarido
de amor, de ansia, de pasión de loco
salgas a ver qué pasa...




Nicolás Olivari
Publicado por Bohemk @ 20:57  | Almohadas de papel
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios