martes, 16 de agosto de 2005


Los trenes y mi vida. Años de idas y venidas, de abrazos y adioses que no se cumplen nunca, que no logran apagar las brasas, aunque ya sólo ardan a este lado del andén.



NUECES


Él era solo un niño,
de trenes sin destino,
buscaba su camino y de repente
algo cambió su vida en la estación.
Allí estaba ella,
única con pulseras,
con flores en el pelo y la sonrisa
comiéndole la cara con algodón.

Cuantos días, cuantos meses, cuantos años,
esperando que la vida
lave todo el desengaño.
Cuantos días, cuantas nueces, veinte años,
separados no lograron apagar ese amor,
ese amor... ese amor


Pero llegaron tiempos, oscuros y violentos,
en que toda la vida era un callejón
que no tenía salidas, solo desolación

Ella partió deprisa,
voló como una brisa,
huyendo de esos días y él lo comprendió.
Porque estalló en pedazos su corazón.

Cuantos días, cuantos meses, cuantos años,
esperando que la vida,
lave todo el desengaño.
Cuantos días cuantas nueces 20 años
separados no lograron apagar ese amor
ese amor.

Pero un día se encontraron como trenes de ida y vuelta en el andén
se besaron, se besaron y todo empezó de nuevo otra vez.

Cuantos días, cuantos meses, cuantos años,
esperando que la vida
lave todo el desengaño.
Cuantos días, cuantas nueces 20 años,
separados no lograron apagar ese amor
se amor... ese amor.



COTI SOROKIN

Publicado por Bohemk @ 6:55  | Banda sonora de mi vida
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Comentarios
Publicado por Invitado
viernes, 19 de agosto de 2005 | 0:47
dices "tren" y escuho"ana karenina", al abuelo que se fue con sus promesas de "Soledad", el título de un libro que algún día escribiré., en las fotos en sepia que hicimos en el tren de la pequeña ciudad una tarde aburrida. pienso en el vagón de Howarts... pienso en las despedidas; en la lluvia que no se evapora del cristal de los ojos, de la ventana... de lo que va quedando atrás. pienso en el chepe... hace cuánto ya.
Publicado por Bohemk
miércoles, 24 de agosto de 2005 | 1:35
Lindo comentario. A mí también me sucede que al oír "tren" recuerde una foto en sepia, repetida en varios viajes, que muestra una chica ingenua dejándose el alma goteando sobre los cristales.
Los raíles de la vía están forjados con nostalgia, por eso siempre habrá un poema, una canción o una lluvia distinta que lo evoque, en un viaje interior que siempre nos lleva al mismo sitio.