viernes, 05 de agosto de 2005
El implacable vaivén
de la ola,
el minucioso recorrido
hacia la forma definitiva,
un mar en ruinas.
Y voy y vengo,
abandonada a la dejadez
del caos,
y sé
que no hay salvación posible
para el rasgo inocente.
El silencio es un grito
acostumbrado a callar,
que espera.



(De La frente de una mujer oblicua)
Publicado por Bohemk @ 1:59  | Almohadas de papel
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