- ¡Bécquer! ¿¿¡Te gusta Bécquer?!!Estaba enamoradísima de él cuando era pequeña-
un punky romántico, qué fuerte. Ay,que no me siga sonriendo así, qué ganas de morderle la boca!
[...]
- ¡¿Fonollosa!?? No jodas, no me imaginaba que pudieras leerlo -
A esta tía ya sé como ligármela. Como me siga mirando así con esos ojos, le recito, pero entre polvos.
Sólo me bastado media hora de poética conversación, para saber que quiero agonizar a su lado, acabar mis días con él. Volver a caer en el error de interaccionar sueños, poesía y vida, esperando tomar prestada la eternidad, el estremecimiento más etéreo.
No es la primera vez que me pasa. Por eso sé que a pesar de todo, llegará el día en que los versos serán las uñas con las que me arañe el recuerdo, después de habernos mandado a la mierda de la forma más prosaica.
15/11/04
Y efectivamente, así fue, a
Resoluciones me remito.