miércoles, 29 de junio de 2005
Freud decía que la risa es la primera muestra de deseo sexual.

Me gusta la forma en que se despliega su boca, el esplendor de su envidiable dentadura, el gesto fascinado ante cualquiera de mis gracias más patéticas-y es que antes de la consumación, por muy mentecata que sea, una parece tan interesante y atractiva...
Resulta adorable contemplarlo, verme reflejada en una pupila intacta, nítida, desnuda. Cómo a su vez, me despierta una risa tierna el descubrir ese halo de rebeldía ingenua de quien no sabe que aún le falta dolor y maldad para llegar a ser un hombre. He querido advertirle de en qué consiste la vida, en cómo en un descuido te roban de las manos lo que pensabas que sería tu alimento, cómo los besos y sus sábanas son ráfagas que desconciertan a la más segura de las veletas y que a menudo amar es como cruzar un puente cuya estructura se va derrumbando a cada paso.
Y ha sido entonces cuando me he sentido más que nunca apaleada por mis años, sepultada por las cajas viejas y empolvadas de muñecas rotas, pañuelos mojados, utopías irrisorias y pesadas decepciones. He sentido miedo de poder moldear esa miga de pan con mis dedos, porque he ViVido, y por ello ahora no sabría si protegerla de mordiscos traidores o aplastarla con la lengua hacia el cielo de mi boca. La risa con su deseo desmigajado, esparcido y la escoba del egoísmo barriendo la culpa mientras masculla que así es la vida.

Dos tímidos besos, suerte este verano, no te agobies, disfruta del concierto, te llamaré cuando esté de vuelta...

Él es realmente lindo, hace tiempo hubiera sido un regalo del cielo, pero ha llegado muy tarde o tal vez demasiado pronto. Una pena. Debí habérselo dicho: ven a buscarme cuando hayan pasado al menos dos años, cuando haya atravesado tu piel este escalofrío de saberse engañado por cada palabra y la certeza de que las freudianas risas del deseo no son tan bellas, ni tan honestas. Cuando te hayas convertido, al fin y al cabo, en otro maravilloso y desconcertante cabrón protagonista de mis más dulces historias.
Publicado por Bohemk @ 23:19  | Microkosmos
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