domingo, 26 de junio de 2005
HISTORIA DE UN TELÉFONO


Teléfono que suenas en medio de la noche
y con palabras lentas me conduces
al lugar de la vida recordada,
al lugar del insomnio.

Es una voz inútil,
muy bebida, quiere apoyarse, busca
el hombro más dificil de la muerte
y los silencios pesan aún más que las palabras.

Porque el dolor es nada si debajo
no suenan las canciones de los días felices,
la intimidad del conjurado,
llámame cuando puedas,
me gusta aquel muchacho de la barra,
qué postura llevamos a la reunión del viernes,
acabo de comprarte "Las personas del verbo".
A través del teléfono llegaban
las historias de amor, los libros, la política.

Una roca sin árboles la vida,
una roca sin árboles, me dices,
inútil, peligrosa
sin un motivo para levantarse
en medio del océano.

Y la noche se calla, me rodea.
Yo conozco ese frío de la voz,
esa herida en el agua,
no me resulta extraño
lo que mecen las olas del silencio,
la noche sin pudores ni mentiras,
las palabras del miedo, el alcohol desvalido,
la botella de un náufrago.

Lo que pudo existir brilla un instante,
luego deja sus sombras marcadas para siempre.
Fue un tiempo de soñar, y sin embargo
estaban ya las cartas repartidas.*



Luis García Montero






* Bohèmk: Y me encuentro, también en medio de la noche, varias llamadas y un mensaje resolutivo aparcado sorprendentemente en mi teléfono, inquietándolo, haciéndole temblar con la impronta de apariciones ya lejanas. Y tras la conmmoción por lo insólito, me llega instantáneamente el recuerdo de estos cuatro versos con su bella y acertada sentencia.

Era Yerba, en rememoriaciones de sátiro ebrio, mostrándome su carta escondida.

Publicado por Bohemk @ 6:33  | Almohadas de papel
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