EL RESTO DEL MUNDO
El resto del mundo
se ha instalado en mi pecho:
cambia siempre de lugar como una falsa promesa.
Arrastra de un lado a otro los muebles,
abre y cierra las ventanas,
se pasea por las noches
con tacones que taladran el suelo.
Es
un desierto de sueños que avanza
tragándose paisajes
para cubrirlos de espejos.
Es
una legión de obreros
que trabaja sin descanso
derrumbándome el presente.
No hay espacio en mí para todo lo posible.
Las enamoradas, pre-textos, poesía, 2004