miércoles, 27 de abril de 2005
Siento como si todo tú fueras cientos de partículas enturbiando mi espacio. Me traes un aire pesado que se hace irrespirable, junto a un sabor amargo, ácido, bilioso que toma el cielo de la boca y lo sacude, convirtiéndolo en el epicentro de mis temblores a través de oleadas que llegan arrastrándose desde el pecho, anegando cada signo de sosiego. Siento como tu imagen y tus punzantes palabras navegan a la deriva por mi interior, embistiendo, salteando, violentando, atracando en cualquier lugar de mis entrañas, hundiéndome la entereza.

Te siento agujereándome la piel, abriéndome la carne, colándote en mis venas, bebiéndote mi sangre, salvaje parásito, absorbiéndola, gota a gota, para después verterla sobre mis ojos. Te siento aplacándome, reduciéndome, vaciándome, abandonándome abierta desde las muñecas hasta las sienes, desde los tobillos hasta los pechos.

Y mientras, vas demoliendo las paradas de mi espera, de mi verde espera. Ya no te quiero aquí conmigo.

Pero tú eres dictador en mi memoria, tú eliges las imágenes que más le dolerán, las coses a su piel, puerilmente la violas, la mancillas, la desquicias, la destrozas de un azote, un pinchazo, una descarga, un disparo.

Horas, días y meses torturada, con grilletes punzantes y oxidados que inmovilizan mis pies y mis manos, que no me permiten apartarte de mí cuando me arañas con sadismo el lado más vulnerable de mi existencia.



16/4/05, reencuentro tras 4 meses de silencio y ausencia. Maldito reencuentro.
Publicado por Bohemk @ 11:57  | Bohémktika
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