sábado, 30 de abril de 2005
A Bohémk no le llaman especialmente la atención los animales, no hasta el punto de considerarlos como una prioridad en su vida o como una devoción a resaltar en las preferencias y cuestionarios, pero tiene una galería de bichitos por los que siente una predilección casi pasional. Bohémk se sentía magnetizada por las mariposas( de hecho fue durante un tiempo una mariposa violeta), tanto que su entorno está plagado de cuadros de taxidermias, postales, reproducciones que brillan en la oscuridad, dibujos impresos en decenas de objetos, bolsos, gomas, espejos,etc...

fotos.miarroba.com



ah, y este regalo de quienes sabían bien de su pasión por las mariposas


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Pero a Bohémk tanta pasión la desbordó y quedó saturada. Aun así, su vista siempre vuela hacia ellas, con ellas. También hacia los caracoles y las hormigas. Cuando desciende hacia su calle, a menudo se encuentra con hormigas y caracoles, entonces se detiene y los observa ensimismada. A veces le encantaría aprender sus signos y poseer una telepatía eventual para poder comunicarse con esos bichitos de tierra ( con algún que otro humano creyó haberlo conseguido, pero además de equivocarse, resultó inútil) y así preguntarles si querrían que ella les llevara a su casa, a conocer su mundo, pero sobre todo por tratar de salvarlos de la amenaza de pisotones indiscriminados y mortales. Y esta cuestión tan estúpida se le ocurre porque la subterránea autoestima de Bohémk la engulle hasta tal profundidad que le hace pensar que no tiene derecho a alterar el destino de ningún ser que se cruce en su camino, no se atreve a mover ninguna pieza a su antojo sin recibir consentimiento, no tiene la osadía de pensar que haya algún cuerpo que quiera compartir con ella su espacio, treparla, recorrerla de forma inquieta y prolongada, deslizarse pausada y viscosamente por su vida. Aunque más de una vez ha recogido conmovida algún caracol del suelo y después de haberlo explotado artísticamente y de una convivencia de unas cuantas horas, totalmente negada, ha acabado abandonándolo sin preocuparse más de su suerte.

A bohémk no el dan asco las arañas, ni tampoco los gusanos, ni las babosas, ni las cucarachas, ni los ratones, ni ningún bichito que pueda resultarle a otros desagradables, hasta el punto de sobresaltarse y emitir chillidos. Simplemente le hacen gracia, sabe dar con el encanto de cada uno. Aunque no le repugnen las arañas, hay ocasiones en que las teme. En los veranos dormía en la cama de arriba de una litera, le encantaba, desdibujaba la estructura y se creía levitando, flotando al tocar el techo con las manos y los pies. Una noche despertó súbitamente, abrió los ojos y se vio cara a cara con una araña colgando de su tela. Le impresionó tanto, imaginando que una de tamaño enorme le devoraba los ojos ( y es que bohémk teme mucho por sus ojos), que cada noche dormía boca abajo y después de haber inspeccionado el techo meticulosamente.


A bohémk le enternecen mucho los koalas, incluso tiene cerca de su cama dos peluches que encontró en Francia y a los que llamó petiko ( derrochando imaginación), pero aspira a conseguir uno de tamaño natural, si no, lo meterá en su lista de boda Vacilando. Tanto le enternecen estos mamíferos que se metamorfosea en uno cuando se siente plena de amor, abrazándose a su hombre con su postura koala ( no hay fotos de momento, pero pueden imaginarse a un koala agarrándose a un eucaliptus y es un calco), y si el amor es ya más intenso de lo normal, también lo aplica a una de sus posturas sexuales favoritas; lamentablemente de ello sí que no podremos llegar a obtener ningún documento gráfico, porque ante todo éste es un espacio decente.

Y es que Bohémk tiende a identificar cualquier cosa, persona o gesto con un animalillo, como a su paciente papá, al que a veces enoja con sus dudosas gracias sobre su fisionomía de tortuga, o cierta conocida que saluda tan efusivamente con la cabeza que a bohémk le recuerda a una grulla bebiendo en un etanque,otras veces a una gallina que picotea, o su manera de aludir al mal olor de una estancia "mofetilla, mofetilla", o al encanto de los besos pececillos etc, etc y etc .


Eso sí, hay 3 animales que es incapaz de soportar: las serpientes, las iguanas y los gatos. Los dos primeros por la sensación tan desagradable que les produce, los gatos, por animadversión más que fundamentada, un conflicto que mantiene desde hace un año con ellos, pues uno causó el martirio de bohémk en Francia: 3 visitas al dermatólogo por culpa de unos estafilococos injustamente transmitidos. En fin, que el recuerdo de aquellos terribles picores tardará en reconciliarla con el mundo felino.
Hasta entonces prefiere las alas (envidia las alas), si el animal que la atrapa no la está arrastrando por el suelo.
Publicado por Bohemk @ 3:10  | Microkosmos
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