Demasiado tarde.
Ella tiene razón en reprenderme que pierda así mi tiempo, que haya sido tan extremadamente idiota: ¿Acaso él hubiera hecho tanto, se preocupó en algún momento por ti, por seguir tu rastro? No, es cierto, claro que no, perra arrastrada, no te creas que tus ojos son imprescindibles para vivir.
No hay sendas tan sinuosas y tortuosas como las que nos llevan a donde no debemos llegar. ¿Por qué me conozco todos esos caminos, por qué no me pierdo en ellos definitivamente?.
Volar con los pájaros que anidan en tu cabeza, planear con alas de algodón sobre un montón de escombros, fiarte de la cara de la moneda, lanzarte y ponerte de ese modo ,sin saberlo, la soga al cuello, suicida inconsciente, mientras esperas soñando que llegue hasta ti a devolverte el aire. Tú lo harías. Sí niña ingenua, niña boba, niña inexorablemente perdida, porque sólo tú eres capaz de calzarte sobre tus pies cuentos de todos los días, sólo tú eres capaz de caminar con esos cuentos que nadie más sabe inventar.
Por eso no corras, no vendrá a salvarte, quédate en tu silla, no te muevas, no le sigas, deja de cometer errores. Sálvate así a ti misma. Destroza a mordiscos silenciosos tu espiral, vegeta después sin lágrimas, sin apariciones ni revelaciones. Olvídalo antes de comprobar con los golpes que da la certeza que ya no quiere recordarte. Sálvate. Desvanécete estática, inalterable, callada, fría. Y que no lo vea.
P.D. Feliz cumpleaños, bobo