MARX ERNST,
El ojo del silencio
Siento frío en un inmensidad cercada por dos muros revestidos de la costra de dos grande heridas, de mucosidades desprendidas desde mis más íntimas cavidades, unas veces del corazón, otras desde las tripas. Y puedo gritar ante la visión de este paisaje enigmático, onírico, algo desolador. Puedo gritar porque a nadie molestaré con mis reclamos, con mis temores, con mis arrebatos expresivos. Estoy cercada en una inmensidad y sólo el silencio maliciosamente me guiñará el ojo como una sentencia:
Nadie podrá oirte, resígnate, no te esfuerces. Mira tu entorno y sé vista desde este único ojo, el ojo del silencio
Bohèmk