Al puente verde de la estación
lo han pintado de azul.
Ya no es Verde Vida,
Verde Muerte.
Ahora es una estructura
de hierro azulado simulando
un conducto de arterias.
Pero ya no es la vena
por la que corría la Vida,
por la que corría la Muerte.
Ya no existe el pulso,
el latido desbocado,
ya no es ni puente de Vida
ni puente de Muerte.
Han arrasado aquel museo
de los reencuentros y los adioses,
de los apasionados microbios
desprendidos de nuestras suelas,
de las lágrimas infectadas
por la angustia de verte marchar
con un billete sin vuelta.
Se perdió la corriente que así prestaba
con mi llanto
a ese puente sin río.
De nuestras huellas, únicos testigos
- además de mi corazón
y de mi explotada memoria -
de tus idas y venidas,
ya nada queda tampoco.
Porque sobre ellas
han vertido un azul metalizado
- que aún no sé qué significa -
para borrar todo símbolo
de esperanza.
El puente verde de la estación
ya no es verde, ya no es nuestro,
ya no sobrevive absolutamente nada
que aún pueda recordarnos.
Y la señal no podría ser más clara:
ya no volverás a pisar ese puente,
porque ya no volverás, nunca.
8/10/04