lunes, 28 de febrero de 2005
DEMASIADO SILENCIO


Demasiado silencio/ no es posible
soportar este mutis tan huraño
para pensar se necesitan tonos
acústicas rumores
hervores en la paz del horizonte
garabatos de rayos en el cielo
estribillos de amores en la luna
jadeos en la sátira del viento

demasiado silencio en el crepúsculo
ni siquera los árboles se quejan
con un silencio así no hay aventura
ni absolución del día ni clemencia

el silencio conspira contra algo
y ese algo lo llevo aquí en el pecho
Publicado por Bohemk @ 10:17
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domingo, 27 de febrero de 2005
ME DUELES

Me dueles.
Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza, córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.

Entre los escombros de mi alma búscame,
escúchame.
En algún sitio mi voz, sobreviviente, llama,
pide tu asombro,
tu iluminado silencio.

Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.

¡Qué claridad tu rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!

Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.


Jaime Sabines, Uno es el poeta. Antología, Visor

Publicado por Bohemk @ 10:21  | Almohadas de papel
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viernes, 25 de febrero de 2005
Unos círculos



fotos.miarroba.com

Publicado por Bohemk @ 18:07  | Je vois, j´imagine
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jueves, 24 de febrero de 2005
FUTURO



Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle, en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado, ni en el gesto
de elegir el menú, ni en la sonrisa
que alivia los completos en los subtes,
ni en los libros prestados ni en el hasta mañana.

No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes o una blusa.
Me enojaré, amor mío, sin que sea por ti,
y compraré bombones pero no para ti,
me pararé en la esquina a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré los sueños que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles y de puentes.
No estarás para nada, no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.
Publicado por Bohemk @ 10:27
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miércoles, 23 de febrero de 2005
I



Y saltaría
si tuviera la certeza
de que la caída
no me traería
aquí de nuevo.




II



Detrás no hay nadie, pequeña, nadie.
Delante tampoco.
Es la intimidad del precipicio.




Bohémk, 20/12/04
Publicado por Bohemk @ 10:57  | Bohémktika
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martes, 22 de febrero de 2005
Ayer, hablando con una buena amiga (de las pocas que ya me quedan en este proceso selectivo en el que me he embaucado tras profundas decepciones), empezamos a comparar nuestro destino y a competir por la existencia más anodina. Desde que volvimos, cada una de su respectivo país, las cosas han cambiado mucho, también nosotras, vivíamos entonces al límite y ahora esta ciudad se nos ha convertido en una cárcel. Ella me dijo que yo no me podía quejar, que a mí me pasan cosas bonitas: aparecen niños que me "como" (si supiera que son ellos los que se tragaron hasta mis entrañas...), apruebo el teórico de conducción a la primera (uno de esos temas que dejé pendientes hace 2 años), me saco una asignatura que también dejé pendiente de segundo, saco sobresaliente en otra. Pero no hay un etcétera. Todo se queda ahí, y en lo que respecta a esos chicos... prefiero no tocar hoy el tema. Yo le contesté que ya era hora de que me ocurriera algo bueno después de tres angustiosos y tortuosos meses de depresión, de sufrir el acoso de la mala suerte, de desear únicamente estar muerta. Ojalá todo esto me hubiera sucedido entonces y no hubiera tenido que verme al borde del precipicio. Pero la marcha se reemprende sólo cuando la maquinaria está lista y en condiciones para viajar. Yo empiezo a estarlo ahora. Aún así, no me encuentro plenamente satisfecha, no tengo una concepción bella de los sucesos, no demasiado especial, la sonrisa es puntual, momentánea, con una inmediata fecha de caducidad. Ya no espero nada espectacular del destino, tampoco lo deseo, no es mayor el temor que la pereza a tener que recomenzar cada vez que te mecen, te embriagan, te despliegan, te abren, te absorben, te retuercen, te apartan, te dejan tirada, te hacen comprobar lo bien que te olvidan... Y nunca te olvidan, pero eso tú no puedes comprobarlo, claro. Pero sí, hay cosas bonitas que sólo son bonitas cuando no hay nada más centelleante, cuando aparecen piezas del puzzle de tu vida que no tienen forma de corazón, ni parte de letritas de otros nombres. Porque no todo es amor en esta vida, coño.

Será que es el tiempo de los aspectos olvidados, del tiempo consagrado exclusivamente a mí, a dibujar y colorear lo que ahora está al alcance de mi mano y decir que sí, que me ocurren cosas bonitas, aunque me coma a niños que después se me atraganten porque yo los quería retener en mi vientre, pero no pudo ser. Cosas bonitas en esta época para aprender a verlas y para dejar de ver lo que ya no me espera, lo que antes sí que me pareció "bonito".



Pd.Una pequeña, pero significativa, confesión de madrugada: escriba lo que escriba, cada vez me siento más feliz, al menos conmigo misma.
Publicado por Bohemk @ 1:23  | Microkosmos
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Una de esas canciones que escucharía cien veces seguidas



ERES


No das respuestas
ni luz a mi jardín,
y no hay guerrero
que descanse en ti.
No hay luna de agosto,
ni lluvia de abril,
que no haya dormido
antes en ti.

Eres pequeña
como una estrella fugaz,
como el universo
antes de estallar.
Vuelas como la risa,
como el diente de león.
Si yo te miento,
tú lo haces mejor.

Ahora dime qué te han de ofrecer
la tardes perdidas, tu sangre en mi piel,
la casa cansada, la manta en el sofá,
la tele encendida, las ganas de llorar.
Y ahora dime qué te van a dar
la paz en tu vientre, la calma del mar,
gaviotas cansadas, mi sombra en el sofá,
la brasa encendida, las ganas de matar.

Eres la copa rota,
el mar en que me adentro,
viento que susurra,
el tálamo desecho,
ácido en mis ojos,
el café de mis mañanas,
la mano en el sexo,
el rumor de batalla.

No das respuestas
ni luz a mi jardín,
y no hay guerrero
que descanse en ti.
No hay luna de agosto,
ni lluvia de abril,
que no haya dormido
antes en ti.



Ismael Serrano, La traición de Wendy
Publicado por Bohemk @ 0:12  | Banda sonora de mi vida
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lunes, 21 de febrero de 2005
Fue demasiado el tiempo que pasó ideando e intentando todas clase de muertes.

La tristeza desesperante- esa que alcanza su grado máximo de formación destructora- es la más retorcida de los homicidas, con la deferencia de que te ofrece todo un catálogo desplegado ante tu ardor para optar por la solución más cómoda y factible. Morir de tantas formas, algunas no muy novedosas, métodos tradicionales, épicos, románticos, marginales, pero cada uno, bien llevado a cabo, efectivo. Cualquiera vale con tal de no despertar mañana. Los probó casi todos: tabletas de tranquilizantes, simulacros de crucifixión, desfile de filos lamiendo su carne, pasos de ciega cruzando las vías, búsqueda de aceras amenazadas por maceteros, vigas, tejas inestables... pero ninguna caída. No lo intentó con la soga, no le apetecía morir asfixiada, seguir angustiada hasta el segundo antes del fin, no, además, no sabía de dónde colgarse para yacer de forma elegante.

Decisivo: puso el pie en el alfeizar de la ventana, la inmensidad le ofreció sus pulmones, respiró como nunca lo había hecho y entonces un miedo repentino revestido de recuerdo- se vio tumbada en una cama, abrazada a un pecho, llorando por haber descubierto que en eso consistía la felicidad- le llamó por la espalda, como en un memorable e inesperado encuentro y le invitó a entrar de nuevo en la vida. Retrocedió.

Y una tarde, cuando ya había asumido que su tarea consistía en agotar todas las posibilidades, cuando le hubo pedido a la vida tiempo suficiente para rememorar aquella sensación de llorar en un abrazo, cuando arrojó a la papelera el manual de técnicas de muerte y despedida, entonces, mastica mal, con ansia- no sé, para qué coño te comes cuatro chicles a la vez- Ha sido repentino, se lo traga y va por mal camino, no, no, me falta el aire, joder, qué hago, joder, me asfixio, no, ahora no, no, no....

La muerte por atragantamiento estúpido no la habías contemplado.




Bohémk, Ejercicios de escritura automática, 14/1/05
Publicado por Bohemk @ 0:28  | Bohémktika
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domingo, 20 de febrero de 2005
PLAÇA DE CATALUNYA 2


Amar es restregarse contra un cuerpo
sorbiendo secreciones y microbios.
Sentido cual babosa por un rato.

Comer es engullir descuartizados
cadáveres, a trozos, triturándolos
entre salivas y huesos. Y tragándolos.

Dormir es no existir conscientemente.
Tal vez lo único bueno si no fuera
que algún sueño lo importuna.

Amar, comer, dormir. Unas palabras
que suenan como fiesta a los sentidos
y encubren suciedad, crueldad y angustia.

Y es esto lo mejor. E imprescindible.
Es innoble vivir. Pero en mi mano
está no ser un cómplice más del tiempo.




José María Fonollosa, Ciudad del hombre: Barcelona, DVD poesía, 1996
Publicado por Bohemk @ 3:56  | Almohadas de papel
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sábado, 19 de febrero de 2005
fotos.miarroba.com



Voilà, los restos de una sesión de cine: Atómika, apenas me molestaría en intentar dar una crítica, pero me encanta! simplemente. Aunque mi ansiedad iba al ritmo de la película, frenética. Había que contrarrestar, por eso por ahí estaba camuflada alguna pequeña verde que armoniosamente me suaviza los sentidos. Da igual lo que digan, sigo con mi suerte negra, juega conmigo, pero no me mata. A si que no, no moriré por esto y que nadie se atreva a decirme que NO PUEDO HACERLO Fumador
Publicado por Bohemk @ 18:35
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viernes, 18 de febrero de 2005
ÍNCUBO


Nunca estuve en los lugares que frecuentas
pero conozco las fieras y los laberintos,
la tentación de las piedras pulidas y brillantes,
las ancianas sin rostro
que desaparecen entre los helechos
y los reptiles clavados en las lanzas
como pendones, humeantes asún.


Sé que naves sin timonel se acercan a la orilla,
guiadas por un pájaro o por un monstruo del mar
y que muchachos de bucles blanquecinos
ahuyetan a las nubes con largas trompas quebradizas.


Nunca estuve
pero te he visto rodear la roca
y empuñar la espada de los elegidos
y trazar figuras en el aire con el brillo del hierro
y hendir, cruel, la sonrisa más aguda
y la herida por donde me despierto.


Elena García de Paredes, Adiestramiento, Editora regional de Extremadura, 2003
Publicado por Bohemk @ 17:21  | Almohadas de papel
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SÚCUBO



Alguna vez apareció de noche
para robarte el alma con las uñas
y desapareció dejando un rastro
amarillento, un olor penetrante,
y aquel día tuvo el aire de templo:
húmedo, oscuro, sin fin
sin principio
sin salida.
Publicado por Bohemk @ 17:18  | Almohadas de papel
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jueves, 17 de febrero de 2005
fotos.miarroba.com



Virgencita renovada en ausencias, tan puta como bendita, santísima de los fracasos y fracasados, mártir de las Santas Culpas, delirio místico, silencioso, libidinoso: Bohémk.
Publicado por Bohemk @ 12:00  | Je vois, j´imagine
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miércoles, 16 de febrero de 2005
LA HERIDA,EL DOLOR



El dolor que precede a las heridas,
igual que al trueno el rayo,
es punzante y conciso como un presentimiento.

(Lo ves llegar. Lo hueles. Corta el aire. )

El dolor que sucede a las heridas,
como al trueno la lluvia,
ruge en sus soledades silencioso
y explora cada noche una honda selva
de bestias reflexivas y asustadas.

Las heridas de amor duelen sin fin,
supurantes de odio y petrarquismo,

y el dolor por la urgencia
del tiempo es inmortal,
pues va de mano en mano transmitiéndose
como una copa fría
(Calla y bebe)
de cristal quebradizo y de tormento.

La herida, por su parte, de sabernos efímeros
es un lento suicidio de relojes
que disparan sus flechas sobre sí
y el dolor por la muerte es una barca
mecida en tempestades de agua quieta.

La herida es poca cosa, pero luego
llega siempre el dolor,
su abstracta maquinaria,
para marcar a fuego nuestra vida,

y el humo de ese fuego es lo que somos.


Felipe Benítez Reyes
Publicado por Bohemk @ 18:11  | Almohadas de papel
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martes, 15 de febrero de 2005
Esperaba que algún día me regalases un nuevo corazón
envuelto en gasas plateadas de sosiego y esperanza
y una aguja de amor con su hilo irrompible
para que fueras remendando, una a una, mis heridas.


Esperaba que le calzases a esta cenicienta
unos zapatos de cristal, resistentes y alados,
para volar, lejos o cerca, hasta tu encuentro,
donde aguardaras en la espera, sin horas caducas.


Esperaba porque apareciste como príncipe-hada
para mostrarme la realidad más fantasiosa,
balanceándome por el cielo entre nubes de palabras,
construyendo con caricias escaleras
----------------------------- donde encontrar
-----------------------------------------mi zapato.


Y yo seguía, incansablemente, recorriendo cada peldaño,
aunque perdiera zapatos que después no encontrabas,
tratando de atravesar descalza aquel cielo, recogiendo
estrellas como besos que danzando posaría sobre tu boca.


Pero también me enseñaste la traición de la fantasía.
Son las doce, Cenicienta. Vete. Vuelve a tu vida de sierva
de sombras y cenizas, sueños rotos y estúpidos anhelos,
entre calabazas podridas y ratones que te roen el alma.


Son las doce. Me dices que no te espere ni un minuto más,
prefieres tenerme como amor de páginas, personaje de un libro.
Te despides tirándome el zapato a la cabeza, te acordaste
de que te debes a los pies de tu princesa, en otra historia.


Te vas, besándome a lo lejos, con una adorable crueldad,
pinchando las nubes con desdén, derrumbando las escaleras,
recordándome que las hora sí caducan y no me harán princesa,
porque para mí no se escribió ningún cuento
con final feliz.




Cecilia (9/8/03) Puentes de un solo lado
Publicado por Bohemk @ 10:15  | Bohémktika
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lunes, 14 de febrero de 2005
El decir a un fumador en estado continuo de euforia que se está degradando equivale a decirle a un pedazo de mármol que está siendo deteriorado por Miguel Ángel, a un pedazo de tela que está siendo manchado por Rafael, a una hoja de papel que está siendo emborronada por Shakespeare o al silencio que está siendo interrumpido por Bach.

Jean Cocteau, Opio: el diario de un adicto
Publicado por Bohemk @ 1:28  | Almohadas de papel
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domingo, 13 de febrero de 2005
Sigo sin entender por qué la gente compadece a los retrasados, a los ciegos, a los sordos o a aquellos que se dejaron las neuronas por caminos marginales y canallas: "Ay,pobre,q desgracia,tó por la droga, se ha quedao tonto!". Tonto y algunos con una sonrisa fácil y permanente en la boca, que quizás solamente sea automática y vacía, pero qué envidia saber que ya nada te afecta, que ya nada te preocupa, que ha mermado por completo tu dolor al no saber, al no ser consciente de lo que pasa. Drogado e inmune. Ya sé que no es así de sencillo, que está la preocupación del dinero y del consumo, pero de aquellos "dolores del alma" seguro q ya apenas se sabe.

Soy defensora de las humanidades, del conocimiento, de que la esencia mágica de un ser se descubre en su mente, en su inquietud por aprender, por que le enseñen y por sentir una extraña especie de voluptuosidad al conocerlo; pero como todo lo que se toma en exceso, acaba resultando perjudicial y hay veces en que quisiera ser la más necia, la más ciega , la más sorda y la mayor víctima del eterno letargo como consecuencia de lo prohibido. Quedarme estancada, porque ya me empapé lo suficiente.

Ahora no hablo del conocimiento intelectual, sino del conocimiento de la vida corriente, de andar por casa, no de las cuestiones generales, de los enigmas universales, sino de lo que gira alrededor de nosotros y de lo que hay más allá de los límites que sabes que no deberías cruzar.
A ver, por qué cojones tengo que saber tanto de otras vidas que se deligaron de la mía, por qué tienen que llegar a mí datos que no pido, que después de saciar la curiosidad- porque sí, porque en el fondo soy terriblemente curiosa-, quedan en el cuerpo como una cicatriz que te abrasa por dentro cada vez que la miras. Yo no quiero saber nada de historias pasadas, yo no quiero saber que ella le prepara su postre favorito y ni qué comida les ha enviado su madre, yo no quiero saber que él le regala esto o le invita a lo otro, que la despide en la puerta a tal hora sabiendo que la verá luego, ni que no sé qué día parten de viaje a no sé qué maravilloso sitio y que anoche han sido felices y que hoy le ha brindado tal gesto que a ella le hace más y más dichosa. Y soy curiosa y a veces quisiera tener una mirilla en mi cuarto que comunicara con el suyo y quisiera que el azar nos chocara en una esquina de cualquier calle, pero no quiero saber lo que no merezco: saber que ella está siendo la que yo ya no soy, que se ganó merecidamente mi papel. Veneno, veneno, veneno...
¡Maldito gato que me trae madejas y después me araña, maldito gato que no es él a quien la curiosidad mata, sino que es aquél que con makiavélikos zarpazos arremete!.

La dicha es no saber nada y continuar con tu vida, sin que llegue nadie que te convierta en una víctima de su felicidad. Qué idiota, feliz porque ella no sabe, porque todavía ignora lo que le espera cuando al saber, él le haga pasar también a este lado.
Publicado por Bohemk @ 18:39  | Microkosmos
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Tranquila, nena, que no pienso levantarte a tu chico:

A los que el amor ha unido,
que no los separe una zorra.

Amén


Fumador
Publicado por Bohemk @ 6:56  | Bohémktika
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sábado, 12 de febrero de 2005
Te quería” (M.)




Dos únicos recuerdos me dejas en las manos:
cicatrices de ayer que hoy descubro,
y el amor, castigo de Tántalo,
como un fruto prohibido
que no me está permitido alcanzar.


¿Por qué ya no me dejas beber de ti,
alimentarme de tus labios?
¿Por qué me obligas a esparcir mi deseo
entre esta rabia de cristales rotos
que me rasgan las entrañas?.


Pero así no matas al amor, mi amor.
Nos abandonas con el aliento en los labios,
expirando inagotablemente,
sin saber si algún día llegaremos
a vestir tu recuerdo de negro.
Sé que siempre será violeta.
Inmutable.


Me deslizo por tu cuerpo, sin tocarte
- la distancia es ahora un abismo cercano-
y siento como las hormigas de la esperanza
desandan sus pasos, escupen nuestras miguitas,
se esconden en una gruta bajo tierra
construida a golpes de impotencia.


Así, sin permiso para tocarte, súbita ciega
por palabras arrojadas como ácido sobre mis ojos,
que siguen buscando a los tuyos confundidos,
pero ahora para no mirarse. Prohibido mirarte.


Y si me deslizo por tu cuerpo tocándote,
corrompiendo tus fieles promesas,
ya no te siento respirar sobre mi pecho,
quizá porque dejé de ser tu aire, tu pulso,
tu ansia, porque he dejado de ser tu vida.


Mientras que tú, tan indiferente,
deslizándote en mí, rozándome cada llaga,
solamente vienes a destrozarme la garganta
con mariposas que revolotean moribundas,
recordándome mi fracaso ante ti, azotándome
el corazón con la fusta del pasado: "Te quería".
De nada sirve en mi presente, yo aún te quiero.




Sí, callaste tu amor con mi silencio,
pero el mío, Amor, condenado a otro silencio,
no callará nunca.




26 de agosto del 2003





Poema escrito cuando él dormía plácidamente sobre mi cama, mientras que yo, en otra habitación, me consumía de amor-dolor.
Publicado por Bohemk @ 22:33  | Bohémktika
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Retransmisión del concierto de Calamaro en el festival Cosquín siempre rock




Son las 5:13 (hora española) y desde Cosquín (Córdoba,Argentina), nos traen la presencia de un crack. El silencio de su escenario se rompe con El salmón, se pasa al órgano y el corazón se me encoge al escuchar Tuyo siempre, en una versión más sureña, algo reggae, siempre bella. Daría un año de mi vida -no me arriesgo a más, no sé si queda mucha- por poder estar entre ese público extasiado ante una reaparición tan esperada. La gente corea al campeón Andrés y él se dirige a ellos aún muy parco. Te quiero igual, desde luego este va a ser el conciertazo!. Clonacepan y circo, porque en algún momento había que hacer denuncia. Salta hasta Los rodriguez para llenarnos el cuerpo de vida con Para no olvidar. Maravillosamente melancólico en Los aviones. Y aquí llega el momento en el que me hubiera desmayado por tanta emoción desorbitada : Paloma, aunque se nota que ya no puede (o quiere) cantarla como si fuera a darle a ella la vida con esa canción. No importa, a mí me arrebata. Vuelta a la critica de la sociedad argentina, imprescindicle en todo festival q se precie: Vigilante medio argentino, con un arreglo bastante funk. Más éxito de su etapa de rodriguez con Mi enfermedad. Acordeonista en La libertad. Más después de Paloma, aún me queda rato para morir: Media Verónica, me imagino frente al escenario llorando con histerismo, casi ridícula ofreciéndole con gritos de mi entrañas todos los años de fanatismo reprimidos. Parece que no va a dejarse ni un solo éxito en esta vuelta triunfal, además he de decir que los arreglos son magníficos, no dañan al directo, vuelca toda su madurez en varias licencias que se toma una voz cada vez más sufrida y siempre sale airoso, él puede permitírselo. Como no, no se podía dejar Flaca. Un rayo, elegido quizás para demostrar todo lo que puede ofrecer todavía a su público en la escena. Címenes perfectos, Copa rota tanguera-zíngara. Ok perdón, un hits allá y Alta suciedad. " Soy de pocas palabras, pero fúmense lo que quieran", así vuelve Andrés de sarcástico a romper el silencio y a devolverle a los afortunados que están allí presentes todo el aliento, el ánimo ofrecido y la espera de estos 5 años de sentirnos un poco abandonados, ansiosos y desesperados por verlo reaparecer. El loco cumplió...



N.A. Y qué mierda, se me borró la última parte de la crónica Enfurruñado. En fín, todo lo que recuerdo es que estuvo sublime y eso que sólo tuve la oportunidad de escucharlo, ya recogeré la impresión de un amigo argentino que tuvo la suerte de vivirlo in situ.
Publicado por Bohemk @ 18:48  | Banda sonora de mi vida
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jueves, 10 de febrero de 2005

I



No quiero que me condenes a ser una vestal
con un teléfono entre las manos, con una llama
que mantener encendida a cada hora
en mi almohada,
altar de sacrificio y llanto, templo de la eterna espera,
cementerio de delicias fulgurantes, éxtasis moribundos,
ardor, saliva, excitación, belleza y fuego.

No quiero que me condenes a ser la esclava
de tus apariciones,
virgen renovada durante tu ausencia.


No me condenes a quererte entre puntos suspensivos,
entre noches de incertidumbres secas, de labios indecisos,
de manos cosidas, de lágrimas de torpezas repetidas...

Es terrible este presagio: acabo de empezar a quererte
y ya me va desnudando nuestro fin.
Hace mucho frío, mi amor, no lo comprendo.
Y entonces, ¿la llama para qué?,
si tengo frío, si tengo miedo.




26/12/04
Publicado por Bohemk @ 1:50  | Bohémktika
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II



Acuérdate de aquella vez en que caí sobre tus brazos
para decirte que te necesito.
Piensa en esa frase y en todo su ardor
cuando te sepulten las dudas.
Resiste sobre ese acto como si fuera una balsa
en la inmensidad de mi silencio.
Sálvate.
Escápate de tus quebraderos, de las nubes negras
que ocultan tus ojos, mírame sólo a mí,
Amor, aquí, junto a ti, necesitándote todavía.

Aunque pareciera apagada, siempre hubo luz.



26/12/04
Publicado por Bohemk @ 1:40  | Bohémktika
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Insinuándose, él te habló del Carpe Diem, de abandonarse al momento, de no pensar en mañana. Tú, que conoces bien los estragos del placer inmediato, le contestaste que el mejor paso es el de las hormigas, que caminan lentamente, aunque seguras de que al final acabarán llegando a su destino. Pero su ansia del instante pudo más que tu recelo. Sucumbiste y caíste. Lo que no le contaste fue que los pasos de las hormigas sólo son lentos a otros ojos, nos engañan, tienen prisa, son frenéticas. Siempre has sido una hormiga y así sucumbiste, y así caíste.

Y sólo un día después descubriste, otra vez, en qué consiste aquello de vivir en la más profunda fantasía, en la mentira tejida con suposiciones, de esperanzas sostenidas con hilos de conjeturas, con lo que uno mismo, inconscientemente, le exige al destino que ponga en sus manos, que sea seguro, un peso liviano llamado compromiso, tú has llegado a mí, yo he llegado a ti: tienes que quererme, porque el tiempo se nos acaba y yo te necesito aquí, conmigo. Vente..

Pero el deseo no es suficiente, no llena la despensa y te mueres de hambre porque tu deseo y el suyo no caben en una sola boca, no sacian dos necesidades. O al menos no se trata de la misma.
Y Él no quería más que degustar tus ofrendas, aliviar un leve rugir de tripas, aplacar el cosquilleo de un batallón de hormigas impacientes que había tomado su entre pierna. Sus palabras no eran más que estrategias o la consecuencia de su delirio. No habría que haberlo tomado en cuenta y así no hubieras animado, ardiente y exaltadas, a tus cautelosas e ingenuas hormigas a que fueran en su busca, que delinearan junto a las suyas un camino inalterable de migas de pan, alimento de días que vivir juntos. Alianza, compromiso.

En efecto, no supiste nada de lo realmente ocurrido hasta un día después. Hubo una lucha, hormigas y deseos, saliva y gritos, y muchas muertes que provocó el placer. Él se marchó satisfecho, dejando en el aire la estela de la incertidumbre, del regreso no pactado, sin fecha, sin resolución. te quedaste esperándolo con la estupidez de tus palabras -Sí, te tienes que venir, que te necesito aquí conmigo-, el cadáver de tus hormigas entre las manos y nada que poder llevarte desde entonces a la boca. Aunque sí que algo a las manos: un par de poemas-eructo (agitación de las entrañas, eructo, inspiración repentina) y un cuchillo tan deseoso como Él de lamer tus venas.
Publicado por Bohemk @ 1:35  | Bohémktika
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miércoles, 09 de febrero de 2005
ESPERO CURARME DE TI



Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.



Jaime Sabines, Uno es el poeta.Antología, Visor
Publicado por Bohemk @ 10:19  | Almohadas de papel
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martes, 08 de febrero de 2005
Ceder: tropezar, caer, arrastrarse, besar el suelo, tus pies, la mierda, anegarse en la derrota, perderse, condenarse, sentenciar un suicidio...





Bohémk, 22/1/05
Publicado por Bohemk @ 10:30  | Bohémktika
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DE LOS PUBIS ANGÉLICOS



Divagar
por la doble avenida de tus piernas,
recorrer la ardiente miel pulida,
demorarme, y en el promiscuo borde,
donde el enigma embosca su portento,
contenerme.
El dedo titubea, no se atreve,
la tan frágil censura traspasando
-adherido triángulo que elástico alisa-
a saber qué le aguarda.
A comprobar, por fin, el sexo de los ángeles.



Ana Rossetti
Publicado por Bohemk @ 10:26  | Almohadas de papel
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lunes, 07 de febrero de 2005
Sin voz, desnuda


Sin armas. Ni las dulces
sonrisas, ni las llamas
rápidas de la ira.
Sin armas. Ni las aguas
de la bondad sin fondo,
ni la perfidia, corvo pico.
Nada. Sin armas. Sola.
Ceñida en tu silencio.
"Sí" y "no", "mañana" y "cuando"
quiebran agudas puntas
de inútiles saetas
en tu silencio liso
sin derrota ni gloria.
¡Cuidado! que te mata
-fría, invencible, eterna-
eso, lo que te guarda,
eso, lo que te salva,
el filo del silencio que tú aguzas.




La voz a ti debida

Publicado por Bohemk @ 10:18  | Almohadas de papel
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domingo, 06 de febrero de 2005
-ÁRBOL DE DIANA-


6


ella se desnuda en el paraiso
de su memoria
ella desconoce el feroz destino
de sus visiones
ella tiene miedo de no saber nombrar
lo que no existe



8


Memoria iluminada, galería donde vaga la sombra de lo que espero.
No es verdad que vendrá. No es verdad que no vendrá.


18

Como un poema enterado
del silencio de las cosas
hablas para no verme



20

dice que no sabe del miedo de la muerte del amor
dice que tiene miedo de la muerte del amor
dice que el amor es muerte es miedo
dice que la muertes es miedo es amor
dice que no sabe



21

he nacido tanto
y doblemente sufrido
en la memoria de aquí y de allá



29


Aquí vivimos con una mano en la garganta. Que nada es posible ya lo
sabían los que inventaban lluvias y tejían palabras con el tormento de
la ausencia. Por eso en sus plegarias había un sonido de manos enamoradas
de la niebla.




33

alguna vez

alguna vez tal vez

me iré sin quedarme
me iré como quien se va




35


Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida, déjate enlazar de fuego,
de silencio ingenuo, de piedras verdes en la casa de la noche,
déjate caer y doler, mi vida.



Alejandra Pizarnik
Publicado por Bohemk @ 9:53  | Almohadas de papel
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sábado, 05 de febrero de 2005
Tengo


I


Tengo humo en las manos
y una poesía que en el silencio me escribe.

Tengo la tarde como un mal necesario
y la compañía necesaria de escribir y fumar.




II


Tengo un café besándome los labios
y un silencio amor que te llama.

Tengo la voz que emana del silencio sabio
y la manía de beber a sorbos lentos.




III



Tengo la angustia del que escribe
y angustiado apila cuadernos y cuadernos.

Tengo escrito
interminables cuadernos apilados sobre mi angustia.



IV


Tengo la hora exacta en que no llegas
y una silla vacía desde siempre.

Tengo una silla que te espera a la hora exacta
desde siempre que no llegas.





Guillermo Calp, La vieja psicología del amor, Ediciones del Tuerto
Publicado por Bohemk @ 17:37  | Almohadas de papel
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Pont des Arts, París




Capítulo 1



Capitulo 1

¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguirlas formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da cites precisas es la misma que necesita pape! rayado pare escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.
Pero ella no estaría ahora en el puente. Su fina cara de translúcida piel se asomaría a viejos portales en el ghetto del Marais, quizá estuviera charlando con una vendedora de papas fritas o comiendo una salchicha caliente en el boulevard de Sebastopol. De todas maneras subí hasta el puente, y la Maga no estaba. Ahora la Maga no estaba en mi camino, y aunque conocíamos nuestros domicilios, cada hueco de nuestras dos habitaciones de falsos estudiantes en París, cada tarjeta postal abriendo una ventanita Braque o Ghirlandaio o Max Ernst contra las molduras baratas y los papeles chillones, aun así no nos buscaríamos en nuestras casas. Preferíamos encontrarnos en el puente, en la terraza de un café, en un cine-club o agachados junto a un gato en cualquier patio del barrio latino. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que ansiábamos para encontrarnos. Oh Maga, en cada mujer parecida a vos se agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa filosa y cristalina que acababa por derrumbarse tristemente, como un paraguas mojado que se cierra. Justamente un paraguas, Maga, te acordarías quizá de aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris, un atardecer helado de marzo. Lo tiramos porque lo habías encontrado en la Place de la Concorde, ya un poco roto, y lo usaste muchísimo, sobre todo pera meterlo en las costillas de la gente en el metro y en los autobuses, siempre torpe y distraída y pensando en pájaros pinto o en un dibujito que hacían dos moscas en el techo del coche, y aquella tarde cayo un chaparrón y vos quisiste abrir orgullosa tu paraguas cuando entrábamos en el parque, y en tu mano se armó una catástrofe de relámpagos y nubes negras, jirones de tela destrozada cayendo entre destellos de varillas desencajadas, y nos reíamos como locos mientras nos empapábamos, pensando que un paraguas encontrado en una plaza debía morir dignamente en un parque, no podía entrar en el ciclo innoble del tacho de basura o del cordón de la vereda; entonces yo lo arrolle lo mejor posible, lo llevamos hasta lo alto del parque, cerca del puentecito sobre el ferrocarril, y desde allá lo tiró con todas mis fuerzas al fondo de la barranca de césped mojado mientras vos proferías un grito donde vagamente creí reconocer una imprecación de walkiria. Y en el fondo del barranco se hundió como un barco que sucumbe al agua verde, al agua verde y procelosa, a la mer qui est plus félonesse en été qu'en hiver, a la ola pórfida, Maga, según enumeraciones que detallamos largo rato, enamorados de Joinville y del parque, abrazados y semejantes a arboles mojados o a actores de cine de alguna pésima película híngara. Y quedo entre el pasto, mínimo y negro, como un insecto pisoteado. Y no se movió, ninguno de sus resortes se estiraba como antes. Terminado. Se acabo. Oh Maga, y no estábamos contentos.
¿Qué venía yo a hacer al Pont des Arts? Me parece que ese jueves de diciembre tenía pensado cruzar a la villa derecha y beber vino en el cafecito de la rue des Lombards donde madame Leonie me mire la palma de la mano y me anuncia viajes y sorpresas. Nunca te lleve a que madame Leonie te mirara la palma de la mano, a lo mejor tuve miedo de que leyera en tu mano alguna verdad sobre mi, porque fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones, y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro. De manera que nunca te lleve a que madame Leonie, Maga; y sí, porque me lo dijiste, que a vos no te gustaba que yo te viese entrar en la pequeña librería de la rue de Verneuil, donde un anciano agobiado trace miles de fiches y sabe todo lo que puede saberse sobre historiografía. Ibas allá a jugar con un gato, y el viejo te dejaba entrar y no te hacia preguntas, contento de que a veces le alcanzaras algún libro de los estantes mas altos. Y te calentabas en su estufa de gran cano negro y no te gustaba que yo supiera que ibas a ponerte al lado de esa estufa. Pero todo esto había que decirlo en su momento, solo que era difícil precisar el momento de una cosa, y aun ahora, acodado en e1 puente, viendo pasar una pinaza color borravino, hermosísima como una gran cucaracha reluciente de limpieza, con una mujer de delantal blanco que colgaba ropa en un alambre de la proa, mirando sus ventanillas pintadas de verde con cortinas Hansel y Gretel, aun ahora, Maga, me preguntaba si este rodeo tenía sentido, ya que pare llegar a la rue des Lombards me hubiera convenido más cruzar el Pont Saint-Michel y el Pont au Change. Pero si hubieras estado ahí esa noche, como tantas otras veces, yo habría sabido que el rodeo tenia un sentido, y ahora en cambio envilecía mi fracaso llamándolo rodeo. - Era cuestión, después de subirme el cuello de la canadiense, de seguir por los muelles hasta entrar en esa zona de grandes tiendas que se acaba en el Chatelet, pasar bajo la sombra violeta de la Tour Saint-Jacques y subir por mi calle pensando en que no te había encontrado y en madame Leonie.
Sé que un día llegué a París, se que estuve un tiempo viviendo de prestado, haciendo lo que otros hacen y viendo lo que otros ven. Se que salías de un café de la rue du Cherche-Midi y que nos hablamos. Esa tarde todo anduvo mal, porque mis costumbres argentinas me prohibían cruzar continuamente de una vereda a otra para mirar las cosas más insignificantes en las vitrinas apenas iluminadas de unas calles que ya no recuerdo. Entonces te seguía de mala gana, encontrándote petulante y malcriada, hasta que te cansaste de no estar cansada y nos metíamos en un café del Boul Mich y de golpe, entre dos medialunas, me contaste un gran pedazo de tu vida.
Cómo podía yo sospechar que aquello que parecía tan mentira era verdadero, un Figari con violetas de anochecer, con caras lívidas, con hambre y golpes en los rincones. Mas tarde te creí, mas tarde hubo razones, hubo madame Leonie que mirándome la mano que había dormido con tus senos me repitió casi tus mismas palabras. "Ella sufre en alguna parte. Siempre ha sufrido. Es muy alegre, adora el amarillo, su pájaro es el mirlo, su hora la noche, su puente el Pont des Arts." (Una pinaza color borravino, Maga, y por que no nos habremos ido en ella cuando todavía era tiempo.) Y mirá que apenas nos conocíamos y ya la vida urdía lo necesario pare desencontrarnos minuciosamente. Como no sabías disimular me di cuenta en seguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos, y entonces primero cosas como estrellas amarillas (moviéndose en una jalea de terciopelo), luego saltos rojos del humor y de las horas, ingreso paulatino en un mundo - Maga que era la torpeza y la confusión pero también helechos con la firma de la arena Klee, el circo Miró, los espejos de ceniza Vieira da Silva, un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil. Y entonces en esos días íbamos a los cine-clubs a ver películas mudas, porque yo con mi cultura, no es cierto, y vos pabrecita no entendías absolutamente nada de esa estridencia amarilla convulsa previa a tu nacimiento, esa emulsión estriada donde corrían los muertos; pero de repente pasaba por ahí Harold Lloyd y entonces te sacudías el agua del sueño y al final te convencías de que todo había estado muy bien, y que Pabst y que Fritz Lang. Me hartabas un poco con tu manía de perfección, con tus zapatos rotos, con tu negativa a aceptar lo aceptable. Comíamos hamburgers en el Carrefour de l'Odeon, y nos íbamos en bicicleta a Montparnasse, a cualquier hotel a cualquier almohada. Pero otras veces seguíamos hasta la Porte d'Orleans, conocíamos cada vez mejor la zona de terrenos baldíos que hay mas allá del Boulevard Jourdan, donde a veces a medianoche se reunían los del Club de la Serpiente pare hablar con un vidente ciego, paradoja estimulante. Dejábamos las bicicletas en la calle y nos internábamos de a poco, parándonos a mirar el cielo porque esa es una de las pocas zonas de París donde el cielo vale mas que la sierra. Sentados en un montón de basuras fumábamos un rato, y la Maga me acariciaba el pelo o canturreaba melodías ni siquiera inventadas, melopeas absurdas cortadas por suspiros o recuerdos. Yo aprovechaba pare pensar en cosas inútiles, método que había empezado a practicar años atrás en un hospital y que cada vez me parecía mas fecundo y necesario. Con un enorme esfuerzo, reuniendo imágenes auxiliares, pensando en olores y caras, conseguía extraer de la nada un par de zapatos marrones que había usado en Olavarría en 1940. Tenían tacos de goma, suelas muy fines, y cuando llovía me entraba el agua hasta el alma. Con ese par de zapatos en la mano del recuerdo, el resto venia solo: la cara de done Manuela, por ejemplo, o el poeta Ernesto Morroni. Pero los rechazaba porque el juego consistía en recobrar tan solo lo insignificante, lo inostentoso, lo perecido. Temblando de no ser capaz de acordarme, atacado por la polilla que propone la prorroga, imbécil a fuerza de besar el tiempo, terminaba por ver al lado de los zapatos una latita de Te Sol que mi madre me había dado en Buenos Aires. Y la cucharita pare el te, cuchara-ratonera donde las lauchitas negras se quemaban vivas en la taza de agua lanzando burbujas chirriantes. Convencido de que el recuerdo lo guarda todo y no solamente a las Albertinas y a las grandes efemérides del corazón y los rincones, me obstinaba en reconstruir el contenido de mi mesa de trabajo en Floresta, la cara de una muchacha irrecordable llamada Gekrepten, la cantidad de plumas cucharita que había en mi caja de útiles de quinto grado, y acababa temblando de tal manera y desesperándome (porque nunca he podido acordarme de esas plumas cucharita, se que estaban en la caja de útiles, en un comportamiento especial, pero no me acuerdo de cuantas eran ni puedo precisar el momento justo en que debieron ser dos o seis), hasta que la Maga, besándome y echándome en la cara el humo del cigarrillo y su aliento caliente, me recobraba y nos reíamos, empezábamos a andar de nuevo entre los montones de basura en busca de los del Club. Ya pare entonces me había dado cuenta de que buscar era mi signo, emblema de los que salen de noche sin propósito fijo, razón de los matadores de brújulas. Con la Maga hablábamos de patafisica hasta cansarnos, porque a ella también le ocurría (y nuestro encuentro era eso, y tantas cosas oscuras como el fósforo) caer de continuo en las excepciones, verse metida en casillas que no eran las de la gente, y esto sin despreciar a nadie, sin creernos Maldorores en liquidación ni Melmoths privilegiadamente errantes. No me parece que la luciérnaga extraiga mayor suficiencia del hecho incontrovertible de que es una de las maravillas mas fenomenales de este circo, y sin embargo baste suponerle una conciencia pare comprender que cada vez que se le encandila la barriguita el bicho de luz debe sentir como una cosquilla de privilegio. De la misma manera a la Maga le encantaban los líos inverosímiles en que andaba metida siempre por cause del fracaso de las leyes en su vida. Era de las que rompen los puentes con solo cruzarlos, o se acuerdan llorando a gritos de haber visto en una vitrina el décimo de lotería que acaba de ganar cinco millones. Por mi parte ya me había acostumbrado a que me pasaran cosas modestamente excepcionales, y no encontraba demasiado horrible que al entrar en un cuarto a oscuras pare recoger un álbum de discos, sintiera bullir en la palma de la mano el cuerpo vivo de un ciempiés gigante que había elegido dormir en el lomo del álbum. Eso, y encontrar grandes pelusas grises o verdes dentro de un paquete de cigarrillos, u oír el silbato de una locomotora exactamente en el momento y el tono necesarios pare incorporarse ex oficio a un pasaje de una sinfonía de Ludwig van, o entrar a una pissottiere de la rue de Medicis y ver a un hombre que orinaba aplicadamente hasta el momento en que, apartándose de su comportamiento, giraba hacia mí y me mostraba, sosteniéndolo en la palma de la mano como un objeto litúrgico y precioso, un miembro de dimensiones y colores increíbles, y en el mismo instante darme cuenta de que ese hombre era exactamente igual a otro (aunque no era el otro) que veinticuatro horas antes, en la Salle de Geographic, había disertado sobre tótems y tabúes, y había mostrado al publico, sosteniéndolos preciosamente en la palma de la mano, bastoncillos de marfil, plumas de pájaro lira, monedas rituales, fósiles mágicos, estrellas de mar, pescados secos, fotografías de concubinas reales, ofrendas de cazadores, enormes escarabajos embalsamados que hacían temblar de asustada delicia a las infaltables señoras.
En fin, no es fácil hablar de la Maga que a esta hora anda seguramente por Belleville o Pantin, mirando aplicadamente el suelo hasta encontrar un pedazo de genero rojo. Si no lo encuentra seguirá así toda la noche, revolverá en los tachos de basura, los ojos vidriosos, convencida de que algo horrible le va a ocurrir si no encuentra esa prenda de rescate, la señal del perdón o del aplazamiento. Se lo que es eso porque también obedezco a esas señales, tan bien hay veces en que me toca encontrar trapo rojo. Desde la infancia apenas se me cae algo al suelo tengo que levantarlo, sea lo que sea, porque si no lo hago va a ocurrir una desgracia, no a mi sino a alguien a quien amo y cuyo nombre empieza con la inicial del objeto caído. Lo peor es que nada puede contenerme cuando algo se me cae al suelo, ni tampoco vale que lo levante otro porque el maleficio obraría igual. He pasado muchas veces por loco a cause de esto y la verdad es que estoy loco cuando lo hago, cuando me precipito a juntar un lápiz o un trocito de papel que se me han ido de la mano, como la noche del terrón de azúcar en el restaurante de la rue Scribe, un restaurante bacán con montones de gerentes, putas de zorros plateados y matrimonios bien organizados. Estabamos con Ronald y Etienne, y a mi se me cayo un terrón de azúcar que fue a parar abajo de una mesa bastante lejos de la nuestra. Lo primero que me llamó la atención fue la forma en que el terrón se había alejado, porque en general los terrones de azúcar se plantan apenas tocan el suelo por razones paralelepípedas evidentes. Pero este se conducía como si fuera una bola de naftalina, lo cual aumentó mi aprensión, y llegue a creer que realmente me lo habían arrancado de la mano. Ronald, que me conoce, miro hacia donde había ido a parar el terrón y se empezó a reír Eso me dio todavía mas miedo, mezclado con rabia. Un mozo se acerco pensando que se me había caído algo precioso, una Parker o una dentadura postiza, y en realidad lo único que hacia era molestarme, entonces sin pedir permiso me tire al suelo y empece a buscar el terrón entre los zapatos de la gente que estaba llena de curiosidad creyendo (y con razón) que se trataba de algo importante. En la mesa había una gorda pelirroja, otra menos gorda pero igualmente putona, y dos gerentes o algo así. Lo primero que hice fue darme cuenta de que el terrón no estaba a la vista y eso que lo había visto saltar hasta los zapatos (que se movían inquietos como gallinas). Para peor el piso tenia alfombra, y aunque estaba asquerosa de usada el terrón se había escondido entre los pelos y no podía encontrarlo. E1 mozo se tiro del otro lado de la mesa y ya éramos dos cuadrúpedos moviéndonos entre los zapatos-gallina que allá arriba empezaban a cacarear como locas. E1 mozo seguía convencido de la Parker o el luis de oro, y cuando estabamos bien metidos debajo de la mesa, en una especie de gran intimidad y penumbra y el me preguntó y yo le dije, puso una cara que era como pare pulverizarla con un fijador, pero yo no tenia ganas de reír, el miedo me hacia una doble llave en la boca del estomago y al final me dio una verdadera desesperación (el mozo se había levantado furioso) y empece a agarrar los zapatos de las mujeres y a mirar si debajo del arco de la suela no estaría agazapado el azúcar, y las gallinas cacareaban, los gallos gerentes me picoteaban el lomo, oía las carcajadas de Ronald y de Etienne mientras me movía de una mesa a otra hasta encontrar el azúcar escondido detrás de una pata Segundo Imperio. Y todo el mundo enfurecido, hasta yo con el azúcar apretado en la palma de la mano y sintiendo como se mezclaba con el sudor de la piel, como asquerosamente se deshacía en una especie de venganza pegajosa, esa clase de episodios todos los días.



Julio Cortázar, Rayuela
Publicado por Bohemk @ 11:47
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viernes, 04 de febrero de 2005


Para Hierba, a quien nunca supe decirle que hubiera querido amanecer junto a él todos los domingos de mi vida.





Domingo. Once de la mañana.
Despertamos cada uno
en un lado de la cama.
El sol derritió nuestro abrazo.


Nos giramos para reconocernos,
para comprobar que esta noche
ninguno ha dormido solo,
y me sorprendes con una mirada
tibia y lejana
que sé bien que disimula
lo que tu corazón esconde.


Me acerco a ti para buscar
la ternura que me regalaste a oscuras,
los te quiero silenciados por los muelles.
Me acerco con la sonrisa del goce
reclamándote un beso de buenos días.


Pero me apartas y congelas tus gestos,
porque sólo amaneciste para decirme:


"Hay que cambiar las sábanas,
huelen demasiado a amor".





Bohémk, 10/7/03
Publicado por Bohemk @ 21:47  | Bohémktika
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EL PÉNDULO



Nunca dejarás serte mía, pero me río de tu libertad. No podés encarcelarte en mi memoria. Sos más de mí que yo de mí. Te existo, péndulo del aire.
Publicado por Bohemk @ 18:29  | Almohadas de papel
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jueves, 03 de febrero de 2005
Daniela por dentro está llena de puertas
unas cerradas otras abiertas
Daniela por dentro está llena de puertas
a veces sales a veces entras
Daniela es del viento y a veces se entrega
y pierde cosas pero otras quedan
Daniela es un árbol un libro una abeja
volando entre tantas en una colmena

A veces es difícil ser
y lo que hay
no siempre es lo que es
y lo que es
no siempre lo que ves

Daniela por dentro...

Daniela respira y a veces se cuelga
a veces no sabes si es ella o no es ella
Daniela no entiende de todo y espera
que alguien le calme sus noches en vela

Y a veces es...

Daniela por dentro...



Pedro Guerra
Publicado por Bohemk @ 20:16  | Banda sonora de mi vida
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Amor

que tú simulas,
que yo disimulo.


Ausencia de equilibrio
-------------------que nos hará
caer.





Cecilia, Puentes de un solo lado
Publicado por Bohemk @ 11:34  | Bohémktika
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miércoles, 02 de febrero de 2005
PALABRAS PRIVADAS



1



Nos hemos hecho daño
y el tiempo ya no pasa indiferente.
Por qué es tan alto el precio del olvido
no sabemos, y herimos
con una relajada displicencia
aun teniendo muy claro que algún día
alguien recordará el dolor que le causamos,
porque el dolor persiste en la memoria
con una obstinación insobornable,
y es fiel, y es rencoroso, y el perdón no le afecta.

Nos hemos hecho daño.
Y la juventud dorada era de nieve.




2


Para el amor altivo la condena
de un alto dolor.

Para el amor
que se enfrenta a la muerte,
iluminando la tiniebla con fuegos de artificio,
para ese amor la herida
de las crepusculares sombras.

Para el amor que ignora la sustancia
funeral de la rosa, turbio aroma de un día;
que desconoce destrucción y nada sabe
del peso oscuro que en el alma dejan
los años, que van huyendo
como lobos heridos por un bosque de niebla.

Para el amor altivo ya sabéis: ese fuego
de llamaradas lentas donde arde
como una estrella enferma el corazón.

Para el altivo amor nunca hay olvido:
su dardo está clavado
en el centro sombrío de la vida.




3



Hay siempre mar de fondo en el amor.
Hay siempre lunas muertas, estrellas despuntadas,
sombras de muertos ángeles.
Hay siempre nubes negras y el cadáver de un cisne.
Hay un viento que arrastra los jirones de niebla
y una mano enemiga que desgarra la niebla.
Hay siempre mar de fondo,
siempre esconde el amor su aurora oscura.
Publicado por Bohemk @ 18:18  | Almohadas de papel
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martes, 01 de febrero de 2005
fotos.miarroba.com



Voilà, una de mis primeras y escasas obras realizadas con el enredo del Paint, inspirada en Rayuela: mirada ciklópea de una Maga y hormiguitas recorriendo el placer. Está lindo, eh Fumador
Publicado por Bohemk @ 16:38  | Je vois, j´imagine
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Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entre abriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un per-fume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.



Julio Cortázar, Rayuela
Publicado por Bohemk @ 11:25  | Almohadas de papel
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