viernes, 28 de enero de 2005
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GUSTAV KLIMT, EL BESO

(1907-1908)

Óleo sobre lienzo 180 x 180 cm

Österreichische Galerie Belvedere, Viena


De una belleza centelleante, decorativa y erótica. La pareja abrazada está envuelta en un mosaico de adornos de oro, sobre la trama también dorada del fondo, con una fuerte tensión entre naturalismo y elementos decorativos abstractos: los rostros, las manos y los pies, pintados de manera realista, están rodeados de motivos abstractos y planos creados por el tejido y las flores. Al utilizar el habitual formato cuadrado que tanto le gustaba y excluir el horizonte y toda percepción de espacio real, Klimt acentúa tanto el caracter decorativo de la imagen como la intensidad casi mística del abrazo entre los dos amantes. La pareja se abraza ante un reducido prado repleto de florecillas, siendo difícil interpretar si están arrodillados o de pie. Ese prado finaliza de forma brusca, como si el pintor quisiera situar a los amantes al borde del precipicio, símbolo de peligro al que podía dirigirse la relación, por lo que la mujer se aferra con sus pies a la pradera. El gesto de la mujer también ha sido interpretado como rechazo ante la agresión al que la somete el hombre, intentando evitar el dominio masculino sin un resultado positivo.
El elemento ornamental es simbólico además de decorativo; las formas rectangulares que adornan la ropa del hombre son deliberadamente fálicas, mientras que los espirales, cículos y óvalos de la mujer evocan los órganos genitales femeninos. Juntos hacen pensar en la unión sexual en la que desembocará el beso.


Rostros y manos

El rostro de él está oculto y el de ella, vuelto hacia el observador, pero sus ojos están cerrados, abandonados al placer. Una de las ahusadas manos de la mujer se posa sobre el cuello del hombre, mientras que la otra toca la mano mayor y más oscura de su amante, q le acaricia el rostro levemente ruborizado.En contraste con un detalle tan figurativo, un manto poco natural de oro envuelve a lña pareja e intensifica su abrazo. El beso representa la unión pasional del amor físico, aunque sin el reotismo expreso en muchos trabajos de Klimt.


Líneas ondulantes

Las sinuosas líneas que descienden como agua en el vestido de la mujer son recurrentes en las imágenes femeninas de Klimt. Evocan flexibilidad del cuerpo y sugieren un trémulo deseo sexual.


Espirales de fertilidad

Klimt se servía del motivo del espiral para simbolizar distintos aspectos de la sexualidad femenina. Aquí, en el manto del hombre, podría representar la fertilidad, como en El árbol de la vida.

Publicado por Bohemk @ 18:16  | Je vois, j´imagine
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