viernes, 28 de enero de 2005
Paso por el portal de tu casa cargada de bolsas de la compra (lo que acentúa el rictus de Dolorosa) y se me activa la máquina de diapositivas de la memoria que nos proyecta como típicas imágenes de los 70, borrosos pero coloridos y envidiablemente felices; a pesar de todo lo que sufrimos entonces y de que realmente nunca nos supimos dichosos.

Quisiera llamar al timbre y que me abrieras: "Joder, Hierba, ábreme, es la undécima vez que vengo a pedirte perdón". Me he mirado y me he dado cuenta de que yo también he estado sentada en esa mesa de jugadores en las que todos sacan sus cartas jugando sucio. Aun así ábreme, por favor, hasta ahora no me di cuenta de ello. Después grítame, grítame, grítame, llámame puta las veces que quieras, golpea las paredes hasta derribarlas mientras me sigues llamando puta, más que puta y la boca se te llena de maldiciones y rencores infinitos, pero ábreme y déjame explicarte todo aquello que silenció mi miedo.

Me gustaría no tener que recurrir a las metáforas desgastadas, a las imágenes poetizadas hasta la saciedad y escribirte un poema de amor para poder decirte cosas como que hubiera querido amanecer a tu lado todos los domingos de mi vida, aunque tú me contestaras que esto de mis poemas es una mariconada, pero qué bellos cuando los leen mis ojos.

Quisiera atreverme a llamar al timbre y derribar así la puerta de un año de ausencia, cerrada desde el día en que me despediste: "Ya te escribiré, que llamar a allí sale caro". Pobre mío, se te caerían los dedos como pétalos de pena, porque nunca me llegaste a escribir.

Y sin embargo llamaría, mi amor, llamaría a esta puerta como última muestra de rendición. Llamaría si el imposible no siguiera castigándome por mis errores y esta casa, al igual que yo, no llevara un año tan vacía, sin saber nada de ti.



Bohémk, 30/6/04

Publicado por Bohemk @ 21:48  | Bohémktika
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